Los ácidos grasos Omega 3 previenen la artrosis y detienen su progreso

Los ácidos grasos Omega 3 además de ser buenos para tu corazón, contribuyen a prevenir el daño en las articulaciones.

El paracetamol es al analgésico más seguro

El paracetamol, también conocido como acetaminofén es el analgésico más seguro, te explicamos por qué.

Lesiones por sobreentrenamiento

Llevar al músculo a una situación extrema lejos de fortalecerlo lo lesiona.

Divertículos: Una causa común de dolor en el abdomen

Los diverticulos son lesiones del colon capaces de producir dolor abdominal recurrente acompañado por cambios en las evacuaciones.

Día mundial contra el dolor

cada 17 de octubre se celebra el día mundial contra el dolor, ratificando el compromiso de médicos y pacientes a seguir juntos en la lucha por mejorar y recuperar la calidad de vida del paciente con dolor crónico.

sábado, 28 de junio de 2014

Envejecimiento y aparato locomotor




La condición más constante en los seres biológicos es el envejecimiento, este proceso forma parte de la vida misma y se debe a un factor único y permanente como lo es el cambio. Al avanzar la edad todos los órganos y sistemas del cuerpo van a enfrentar diversos cambios, muchos de ellos relacionados con los efectos propios de enfermedades crónicas, sin embargo, no todos estos cambios resultan ser inevitables, factores como los cuidados de la salud y el estilo de vida saludable son capaces de atenuar los efectos de todos estos cambios, contribuyendo a lograr un envejecimiento saludable.


Las estructuras que conforman el aparato locomotor son uno de los principales blancos del proceso de envejecimiento, los huesos, músculos, tendones y articulaciones pierden progresivamente fuerza y flexibilidad al avanzar la edad.  A partir de la sexta década de la vida los músculos pierden la fuerza que tenían en la juventud, se vuelven menos flexibles, los reflejos se tornan más lentos y factores como la coordinación y el equilibrio se ven perturbados.  Estos cambios son más dramáticos cuando coexisten enfermedades como la artritis y la osteoporosis.

Normalmente pensamos en los huesos como una estructura dura, rígida que se mantiene estable a lo largo del tiempo hasta que se produce el desgaste que conocemos como osteoporosis. Esto no es cierto, los huesos se mantienen en constante proceso de renovación, cada día se reabsorbe una pequeña parte del hueso y se forma una nueva, este proceso se efectúan en proporciones similares hasta los 35 años de edad, a partir de allí el proceso de desgaste supera al de formación de nuevo hueso por lo cual se va disminuyendo progresivamente la masa mineral ósea dando origen inicialmente a lo que se conoce como Osteopenia que si progresa puede llegar a convertirse en Osteoporosis.

La osteoporosis afecta el contenido mineral de los huesos, tornándolos frágiles por lo que son propensos a fracturarse ante traumatismos leves.  A diferencia de las demás enfermedades del aparato locomotor, la osteoporosis no produce síntomas, muchas veces una fractura es la primera manifestación de esta enfermedad. Las fracturas ocurren más frecuentemente en la columna vertebral en donde se manifiestan como aplastamiento de las vértebras y a nivel de la cadera, este último caso el tratamiento suele ser quirúrgico ameritando muchas veces el reemplazo de la articulación por una prótesis.

En el caso de las articulaciones la enfermedad articular más frecuente es la artrosis también conocida como osteoartritis, afecta a más de un 80% de los adultos mayores, esta enfermedad se debe al deterioro del cartílago articular, esto se asocia a factores como la herencia, la alimentación, antecedente de traumatismos y lesiones, actividad laboral que se ejecutó durante la vida, peso corporal y el uso que se le haya dado a la articulación.

La artrosis y la osteoporosis son los principales procesos degenerativos que afectan al aparato locomotor, la artrosis afecta la articulación mientras que la o osteoporosis afectan al hueso, son dos entidades distintas sin embargo muchas veces una misma persona puede padecer de forma simultánea ambas enfermedades. 


Las condiciones en las que se encontrarán nuestros huesos y articulaciones dependerá en gran parte de como llevemos nuestra vida, más allá de los factores hereditarios y el tipo de actividad laboral que se haya llevado a cabo,  es posible envejecer con calidad de vida, en este sentido te invitamos a leer un artículo de nuestra web en donde se dan las recomendaciones para lograr un envejecimiento saludable (ver artículo).




miércoles, 25 de junio de 2014

Tratamiento de la Artrosis




La Artrosis es la enfermedad musculo esquelética degenerativa más frecuente, hasta hace algunos años su tratamiento se limitaba al manejo del dolor, sin embargo la enfermedad progresaba llevando al deterioro funcional de la articulación afectada. Hoy en día en El Bienestar contamos con protocolos de tratamiento para la Artrosis que permiten no solo controlar y eliminar el dolor sino además reparar el cartílago, deteniendo así el progreso de la Artrosis y recuperando además la función con lo que mejora sustancialmente la calidad de vida de estos pacientes.


Las articulaciones son los componentes del esqueleto que nos permiten el movimiento y, por tanto, ser autónomos funcionalmente y relacionarnos con los demás. Están formadas por la unión de dos huesos a través de la cápsula articular, en su interior existe un fluido llamado líquido sinovial que es producido por la membrana sinovial. Los extremos óseos que se unen para formar la articulación están recubiertos por el cartílago articular, que es un tejido blando que permite y facilita el desplazamiento de los huesos entre sí.

En la Artrosis, el cartílago pierde sus propiedades y se vuelve más rígido, produciéndose fisuras y una disminución progresiva de su grosor. Llega un momento que éste, desaparece en algunas zonas de la articulación , lo que da lugar a roce entre los huesos, dolor y deformación. 

En fases posteriores también se afecta el hueso que sostiene el cartílago, formándose ostefitos, que son excrecencias óseas, que se forman en el margen de la articulación. Todo este proceso ocurre de forma lenta durante varios años.


Tratamiento de la Artrosis en El Bienestar


En El Bienestar contamos ya con más de quince años tratando pacientes con enfermedades musculo esqueléticas crónicas, esto nos ha llevado a desarrollar nuestros programa de tratamiento que aplicamos a los pacientes con Artrosis, este se basa en cinco aspectos fundamentales:

  • Alivio del dolor con terapias locales como la terapia neural.
  • Tratamiento farmacológico con medicamentos que alivien los síntomas combinados con medicamentos que contribuyan a detener y reparar el daño ocurrido en el cartílago articular.
  • Rehabilitación física, con lo cual recuperara la movilidad y fuerza de la articulación comprometida, brindándole una mayor resistencia ante la enfermedad.
  • Diagnostico y tratamiento del sobrepeso cuando este se encuentra presente, ya que este factor acelera el daño articular empeorando los síntomas de la Artrosis.
  • En los casos de Artrosis avanzadas recuperación del Cartílago con la aplicación de Viscosuplementación o Terapias con Factores de Crecimiento Plaquetarios. Estos tratamientos son especialmente útiles en pacientes con Artrosis avanzadas que desean evitar un tratamiento quirúrgico o la colocación de una prótesis.




Tratamiento con Plasma Rico en Factores de Crecimiento Plaquetarios


El Plasma Rico en Factores de Crecimiento Plaquetarios al ser aplicado de forma intraarticular detiene el proceso de degradación del cartílago articular y estimula la regeneración del mismo, igualmente permite reemplazar el líquido sinovial patológico reduciendo la inflamación. Estos cambios se traducen en una disminución significativa del dolor, con mejora en la movilidad y la función de la articulación, y por ende, en la calidad de vida del paciente.

El tratamiento con Plasma Rico en Factores de Crecimiento Plaquetarios es efectivo tanto en las fases intermedias o incipientes como en los grados más avanzados de esta enfermedad. En los casos intermedios o incipientes, la infiltración con Plasma Rico en Factores de Crecimiento Plaquetarios tiene un efecto protector y restaurador del equilibrio fisiológico del cartílago articular previniendo el deterioro de la articulación afectada por la Artrosis. En las artrosis graves de rodilla este tratamiento es capaz de contener el avance de la enfermedad y retrasar la solución definitiva que suele ser el reemplazo de la articulación por una prótesis. Lo más significativo, en estos casos graves, es la reducción del dolor y la recuperación de gran parte de la movilidad perdida.


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Tratamiento de la Artrosis con Ozono Ver Artículo






martes, 17 de junio de 2014

Las carteras: Mientras más grandes ¿mejor o peor?




Muchas veces las mujeres solemos trasladar objetos que nos resultan “necesarios”, sin embargo el numero de objetos a cargar es directamente proporcional al tamaño de la cartera, que cada día resulta ser mayor.  La moda en parte ha favorecido esta tendencia ya que las carteras han sido incluidas como parte del vestuario y es prácticamente imposible salir sin ellas.

El hombro es la articulación con mayor rango de movimientos, interviene en una serie de funciones relacionadas con poder llevar a cabo las distintas actividades de la vida diaria. Esto hace que sea una articulación frecuentemente sometida al sobreuso y a los esfuerzos, incluso es también el blanco de lesiones relacionadas con la sobrecarga mecánica relacionada con el traslado de objetos pesados como los bolsos y carteras, esto se ve agravado por el hecho de que al cargar peso inconscientemente se eleva el hombro lo cual agrava aún más las cosas.

Esta tendencia no ha tardado en poner en evidencia que el hombro no es una articulación diseñada para cargar peso, hecho que se corrobora con la aparición de una serie de molestias relacionadas con la sobrecarga.

El principal síntoma relacionado con las lesiones de los hombros es el dolor, que suele ser como una presión que abarca todo el hombro y puede incluso irradiar hacia el brazo.  Los movimientos como elevar los brazos por encima de la cabeza son también muy dolorosos e incluso pueden estar limitados, finalmente la rotación del hombro para llevar a cabo actividades como peinarse, abrocharse el sostén o rascarse la espalda suelen ser muy dolorosas y difíciles de ejecutar.

Además del hombro, las carteras pesadas producen tensión en el cuello por contractura muscular, esto puede dar origen a un tipo de dolor de cabeza muy intenso y molesto que se conoce como cefalea tensional.

Inicialmente estas molestias pueden presentarse al usar las carteras, pero si se insiste en cargar este peso excesivo los síntomas pueden volverse continuo interfiriendo con las actividades diarias y afectando la calidad de vida.


Consejos para evitar lesiones por el uso de carteras

  1. Haz una lista de los objetos que se normalmente se encuentran en tu cartera y que realmente has usado en las últimas dos semanas, eso es lo que realmente debes cargar.
  2. Compra carteras de tamaño mediano, seguramente si usas carteras grandes te veras tentada a colocarle más objetos en su interior.
  3. Evita las carteras con muchos adornos o accesorios metálicos, ya que de por si son pesadas.
  4. Procura usar objetos en versión viajera, es decir cremas, estuches de maquillaje, cepillos de tamaño pequeño.
  5. Prefiere carteras de tiras anchas y suaves, evita las tiras finas y las metálicas.
  6. Si tienes que cargar objetos como zapatos, ropa o tabletas usa un bolso de mano y no lo coloques en tu cartera.
  7. Procura alternar la cartera entre ambos hombros, evita usarla siempre del mismo lado.
  8. Cuando sea posible prefiere carteras tipo morral y úsala de forma adecuada de forma tal que el peso se distribuya por igual entre ambos hombros.
  9. El peso total de tu cartera no debe pasar el 10% de tu peso corporal.



Para finalizar te dejamos una pregunta curiosa: 

¿Alguna vez has pesado tu cartera?

Hazlo y nos cuentas, seguro te alarmarás…





viernes, 13 de junio de 2014

Posturas adecuadas para cuidar su espalda

        


Permanecer de pie y llevar a cabo los distintos movimientos conlleva a una serie de acciones por parte del aparato locomotor que son ejecutadas de forma inconsciente, muchas de ellas implican mantener una postura lo que conlleva a un esfuerzo por parte de los músculos que si no se llevan a cabo en la forma correcta traerán como consecuencia una serie de problemas que se traducirán en enfermedades como artrosis, bursitis, tendinitis, entre otras.  Para evitar esto se deben poner en practica medidas que permitan hacer las distintas tareas y movimientos sin que se produzcan lesiones, esto se conoce como Higiene Postural.


La higiene postural es aplicable a todas las actividades de la vida diaria, a las actividades laborales, domesticas, actividades recreativas e incluso las prácticas deportivas. A continuación encontrarás las principales recomendaciones posturales para cuidar la espalda.

Al acostarse.  La mejor postura para dormir este medio lado con las rodillas flexionadas y con una almohada bajo la cabeza y otra entre las rodillas, también es adecuado dormir boca arriba siempre y cuando se coloque una almohada debajo de ambas rodillas. Dormir boca abajo no es recomendable ya que genera grandes sobrecargas en la columna cervical. Es recomendable cambiar de postura durante el sueño, así como evitar dormir en camas muy blandas o excesivamente duras.

Al levantarse. Para levantarse de la cama evite sentarse directamente, la mejor manera de hacerlo es colocarse primero de medio lado, apoyarse sobre un costado y ayudarse con las manos para incorporarse de lado y sentarse, una vez que esté sentado en la cama podrá entonces incorporarse. Para levantarse de una silla apoye las manos en el reposabrazos mientras se levanta.

Al permanecer sentado. Mientras permanecemos de pie las cargas se distribuyen tanto a nivel de la columna vertebral como de las piernas, al sentarnos las piernas dejan de soportar el peso con lo que aumenta hasta en un 40% la carga que deben soportar los discos intervertebrales. Para sentarnos correctamente debe procurarse que la silla tenga una altura tal que permita que ambos pies queden completamente apoyados en el suelo, la columna debe quedar firmemente apoyada contra el respaldar y lo suficientemente cerca de la superficie trabajo para evitar tener que inclinarse hacia adelante, las rodillas deben quedar al mismo nivel o un poco por encima de la altura de las caderas.

Al conducir. Debe ajustarse la distancia del asiento el volante de forma tal que permita alcanzar los pedales cómodamente al tiempo que la columna permanezca completamente apoyada en el asiento.

Al permanecer parado. Mientras se encuentra de pie procure cambiar de postura tan frecuentemente como sea posible, manténganse en movimiento o caminando, sí debe permanecer en una sola posición trate de descargar el peso alternadamente entre cada uno de sus pies. Para llevar a cabo actividades donde deba estar de pie como planchar, lavar los platos o reparar objetos, levante una de sus piernas y apoye un pie sobre un banquito y alterne periódicamente entre ambos.

Al agacharse. Inclinarse es siempre una mala postura para la columna, si debe tomar objetos que estén en el suelo, mantenga su espalda recta y flexione las rodillas. Si debe ejecutar tareas que ameriten inclinarse hacia delante apoye siempre sus brazos sobre una superficie o bien apoye sus manos en sus muslos y trate de mantener la espalda recta.

Al cargar peso. Siempre es recomendable no cargar peso, cuando no pueda evitarlo procure tomar el objeto en el piso agachándose doblando las rodillas y tomándolo lo más cerca posible a su cuerpo abrácelo con los brazos e incorpórese manteniendo su espalda recta, para trasladar la carga hágalo también lo más cerca posible a su tronco. Si usted considera que la carga es demasiado pesada busque ayuda.


Mantener una espalda sana requiere tener el mayor cuidado posible sobre las distintas posturas que se adoptan a lo largo del día, pero además de esto es necesario también no permanecer mucho tiempo en una misma postura aunque ésta sea correcta.  Muévase, estírese y cambie sus posturas al menos cada dos horas, su espalda lo agradecerá.


miércoles, 11 de junio de 2014

¿Es posible sentir varios tipos de dolor al mismo tiempo?





Normalmente pensamos en dolor como un síntoma o percepción desagradable, pero siempre como una unidad o entidad, de hecho esta realidad se mantiene hasta que en el momento de la consulta médica ante un buen interrogatorio la persona adolorida suele describir “su dolor” en términos de varios tipos distintos de dolor que pueden coexistir de manera simultánea.

Esto inicialmente no es fácil de comprender por quien no lo padece, pero los pacientes con dolor crónico una vez que lo asimilan son capaces de ir llevando un seguimiento de cada uno de sus dolores y la interrelación entre ellos.

Este fenómeno ocurre especialmente en personas con enfermedades como la Artrosis, patología en la que ocurre un desgaste del cartílago articular que lleva a que haya una lesión de las estructuras que conforman la  articulación. 

En personas con artrosis existe un dolor mecánico relacionado con el movimiento y la actividad física, es un dolor sordo localizado en una determinada región que agrava con los movimientos y mejora con el reposo, hace crisis cuando la actividad física o los esfuerzos se incrementan, de noche no suele molestar a la persona por lo que rara vez interrumpe el sueño, este tipo de dolor se conoce como Dolor Nociceptivo.

Si la enfermedad progresa puede afectarse trayectos nerviosos regionales, esto es especialmente frecuente en la artrosis de la columna vertebral, también conocida como espondiloartrosis, allí el compromiso nervioso origina un componente de dolor que es muy distinto, se trata de una sensación de ardor, quemazón o punzadas, estas se presentan igualmente con los movimientos pero también puede desencadenarse por determinadas posturas aunque estas ocurran en reposo, esto mismo hace que pueda presentarse de noche afectando la calidad del sueño.  Aquí entramos al terreno del Dolor Neuropático, relacionado con la presencia de una lesión del sistema nervioso. Esto es lo que ocurre en los pacientes que desarrollan dolor tipo ciática, caracterizado por una sensación de calambre o corrientazo que se inicia en la región lumbar o en el glúteo y corre a través de la pierna hasta llegar al pie, tanto de forma unilateral como bilateral.

Finalmente puede haber otro componente doloroso y es el hecho de que en algunas zonas ocurre en fenómeno de que un estímulo que normalmente no es doloroso como el roce comienza a originar dolor, e incluso una vez que un determinado estimulo produce dolor la molestia persiste mas allá del cese de tal estimulo, aquí la señal dolorosa se magnifica y perpetua en el tiempo originando el fenómeno conocido como Sensibilización.

En la sensibilización las neuronas encargadas de trasmitir dolor se activan de forma anómala ante sensaciones como el tacto,  transmitiendo también señales de dolor, otro fenómeno relacionado es que las  neuronas lesionadas pueden ser capaces de activarse aun en ausencia de estímulo actuando como focos dolorosos ectópicos lo que explicaría fenómenos como el dolor espontáneo que ocurre en ausencia de todo tipo de estimulo, como es el caso del dolor en pacientes con Fibromialgia y en los que padecen enfermedades como el Sindrome del túnel del carpo.

Cada tipo de dolor tiene mecanismos muy propios que lo originan y por lo tanto el tratamiento es distinto en cada caso.  Estos fenómenos explican por qué en un momento dado un paciente tiene un dolor de magnitud desproporcionada al grado de lesión que presenta, igualmente nos permite comprender como algunos pacientes pueden tener alivio de trastornos como una  artrosis de la rodilla tomando ibuprofeno o diclofenac mientras que otros toman estos medicamentos o incluso medicamentos más potentes sin ningún tipo de alivio. 

sábado, 7 de junio de 2014

¿Pueden las características físicas de las personas afectar su respuesta al dolor?




La percepción del dolor se relaciona con múltiples factores como la edad, el sexo, la raza y el origen étnico, sin embargo más allá de esto es posible predecir la respuesta dolorosa en base a características físicas como el color de los ojos o el cabello de quien lo padece.


Nuestro organismo tiene patrones propios y particulares a la hora de responder a los estímulos del medio que nos rodea, estas respuestas se relacionan con factores genéticos  y pueden exacerbarse ante condiciones como la edad, presencia de estrés emocional y las alteraciones del estado de salud que puedan estar presentes.

En materia de percepción del dolor la genética es capaz de modular esta sensación, creando patrones que resultan curiosos e interesantes. Entre las principales relaciones encontradas se debe mencionar la asociación entre el color del cabello y de los ojos con la intensidad con que se percibe un determinado tipo de dolor.

Uno de los fenómenos más constatados es el hecho de que los ojos oscuros se asocian con mayor incidencia de hiperreactividad psicológica y de dilatación de la pupila producida como reacción o efecto secundario ante el consumo de determinados medicamentos.

Con la finalidad de constatar este fenómeno se llevó a cabo un interesante estudio en el Magee Women’s Hospital, que incluyo a un grupo de 58 mujeres que fueron distribuidas en dos grupos, uno llamado “grupo oscuro” que incluyo 24 mujeres de ojos negros y castaños y el otro denominado “grupo claro” que abarcaba 34 mujeres con ojos verdes y azules.

A ambos grupos se le aplicaron encuestas que tenían por finalidad medir su respuesta al dolor.  Los resultados mostraron que las mujeres de ojos oscuros presentaron una mayor incidencia de trastornos del sueño, igualmente experimentaron dolor de mayor intensidad y fueron más propensas a desarrollar depresión por su dolor.

Además de los ojos otra característica física que muestra un patrón propio de percepción del dolor la constituye el color del cabello, como ocurre con las personas de cabello rojo.  Este rasgo obedece a la mutación de un gen conocido como MC1R que se asocia con cambios en la producción del pigmento que le da su color a la piel, conocido como melanina.

Las personas pelirrojas muestran cambios interesantes en materia de percepción de dolor con respecto a los no pelirrojos, quedando comprobado que el cabello rojo se asocia con una mayor resistencia al efecto de los anestésicos así como con una mayor tendencia a desarrollar estados de ansiedad, esto conlleva a la necesidad de usar mayores dosis de anestésicos en los pelirrojos durante los actos quirúrgicos. 

La mutación que da origen al cabello rojo se asocia además con una mayor resistencia al dolor inducido por electricidad y por temperaturas extremas, tanto frío como calor, así como con la posibilidad de lograr un mayor alivio del dolor con dosis más bajas de medicamentos.  

Esta relación se ha atribuido a cambios en los receptores de endorfinas a nivel del cerebro, recordemos que estas sustancias son los analgésicos naturales del cuerpo, y esto ha sido identificado como la posible causa de la mejor respuesta de los pelirrojos a los analgésicos.                       

   

miércoles, 4 de junio de 2014

Artrosis, la enfermedad degenerativa más frecuente




La palabra Artritis se utiliza para hacer referencia a  la presencia de dolor, aumento de volumen y limitación para la movilización de las articulaciones; estos síntomas pueden ser debidos a muchas las causas, de allí que existan varios tipos de artritis. 

La Artrosis es un tipo de artritis en la cual el cartílago, que es un tejido que recubre a los huesos en los sitios donde se unen entre sí, sufre un proceso degenerativo, esto origina una serie de cambios en el hueso subyacente que dan lugar a la aparición de las manifestaciones propias de esta enfermedad. La artrosis es entonces una enfermedad de la articulación y no del hueso como ocurre con la Osteoporosis.

La Artrosis se relaciona directamente con procesos como el envejecimiento, siendo la enfermedad más frecuente en el anciano, se estima que llega a alcanzar hasta un 80 de los mayores de 70 años.  Esta enfermedad no es exclusiva de los ancianos, las personas adultas pueden padecerla como consecuencia de un traumatismo, obesidad, lesiones deportivas o en condiciones posteriores a cirugías como es el caso de la cirugía de meniscos de la rodilla.

En ella la capacidad de reparación del daño producido al cartílago por factores como la carga dinámica de las articulaciones y los traumatismos se encuentra francamente disminuida, el envejecimiento afecta además a los principales elementos protectores de la articulación como son los músculos y ligamentos que la rodean, los músculos suelen atrofiarse y mientras que los ligamentos se distienden tornándose menos capaces de absorber las distintas fuerzas que se generan sobre las articulaciones. 

Otro factor de gran importancia en el desarrollo de esta enfermedad lo constituye la sobrecarga que acompaña a condiciones como el sobrepeso y obesidad, especialmente en el caso de artrosis de columna vertebral, cadera y rodilla.

El dolor articular producido por artrosis se relaciona con la actividad física, suele aparecer durante el movimiento o poco después de iniciar el mismo y tiende a mejorar tras el reposo, en ocasiones puede acompañarse por rigidez de la articulación al levantarse de pocos minutos de duración. 

En caso más avanzados aparece el traquido con la movilización de la articulación e incluso puede presentarse cierto grado de deformidad especialmente a nivel de las manos y las rodillas, en las primeras se producen unos engrosamientos en las articulaciones que reciben el nombre de Nódulos de Heberden y Nódulos de Bouchard (Artrosis de las manos).  

El tratamiento de la artrosis tiene como objeto aliviar el dolor y prevenir la pérdida de la función física. Dado que la artrosis se relacionan directamente con la presencia de factores mecánicos es importante disminuir la carga focal de la articulación afectada, para ello es necesario evitar llevar a cabo actividades que sobrecarguen la articulación, mejorar la condición física en especial la fuerza de la musculatura regional y disminuir el peso corporal.  En ocasiones se requiere del uso de elementos que permiten redistribuir la carga, como el bastón la muleta o la andadera.



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