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domingo, 23 de noviembre de 2014

Dolor articular por Chikungunya: En quienes se presenta y que se debe hacer



El Virus de Chikungunya ha afectado ya a un gran número de personas en las Américas, tras la fase aguda o febril que dura unos 7 días un grupo de pacientes pueden desarrollar dolor e inflamación articular persistente que los limita para llevar a cabo sus actividades, es posible predecir quienes pasaran a una segunda fase o fase crónica de la enfermedad, en la que el abordaje desde el punto de vista de los estudios a practicar y el tratamiento a prescribir van más allá del acetaminofen.



Ante el brote de la fiebre de Chikungunya en varios países de América Latina, los médicos hemos tenido que aprender a reconocer esta enfermedad, yo particularmente nunca había tenido contacto con ella ni durante mi formación ni en los años de ejercicio profesional, la cantidad de casos que hemos visto aunado a la falta de disponibilidad del método de diagnostico definitivo por serología, que esta disponible en otros países, nos lleva a afinar la clínica y ser muy analítico con los hallazgos es estudios como la hematología.

La fase aguda de esta infección son propias a cualquier otro virus, siendo característico que la fiebre es muy alta, no responde bien a los medicamentos antipiréticos como el acetaminofen por lo que hay que usar los medios físicos como los pañitos de agua fría o el baño con agua templada de forma constante en estos enfermos. En gran número de casos hay que emplear antiinflamatorios como el diclofenac sódico o el ibuprofeno para poder controlar la fiebre, que en pocas horas vuelve a subir.

Otro síntoma muy particular es el dolor articular.  Un paciente con Dengue suele hablar de su dolor comentando que "le duele todo", siente "como si le hubieran dado una golpiza" y es muy característico el dolor en los ojos sobre todo al moverlos. Los pacientes con Chikungunya refieren su dolor como localizado en las articulaciones, les cuesta caminar y moverse, este síntoma es muy característico sobre todo en niños pequeños que suelen ser inquietos y estar en continuo movimiento; las articulaciones más afectadas son las de las manos, rodillas, tobillos y pies, también puede haber dolor en la espalda.

Gran parte de los pacientes al cabo de unos cinco días se recuperan y no vuelven a sentir molestias, otro grupo puede hacer un nuevo brote pero esta vez el dolor articular es la principal molestia, esta reaparición de los síntomas lleva a muchas personas a pensar que han adquirido nuevamente la enfermedad o que tienen otra condición distinta, esto no es así, esta enfermedad puede ocasionar reaparición de los síntomas como parte de su historia natural de la enfermedad.

Ya en la segunda fase el dolor articular se acompaña por aumento de volumen e hichazon de las articulaciones,  en esta fase la persona enferma al ser picada por un mosquito no transmite la infección a otras personas, aquí más bien lo que ocurre es una alteración del sistema inmunológico que hace que se prolongue en el tiempo la inflamación.



¿Qué factores llevan a que persista el dolor en las articulaciones?


La persistencia del dolor e inflamación articular en las personas que desarrollaron a fiebre de Chikungunya se relaciona con cuatro factores principales, que constituyen factores de riesgo para desarrollar la forma subaguda y crónica  de la enfermedad:


  1. Fase aguda con síntomas intensos.  Las personas que hacen la primera fase de la enfermedad con fiebre muy alta y contínua, así como con dolor intenso e inflamación articular importante tienen mayor riesgo de que el dolor articular perdure en el tiempo.
  2. Edad.  Personas con edad igual o mayor a os 65 años tienen un mayor riesgo de desarrollar formas persistentes de la enfermedad.
  3. Enfermedades articulares previas. Llama la atención que el chikungunya afecta con mayor intensidad a las articulaciones que sufrieron alguna lesión previa o que presentaban síntomas de artrosis antes de adquirir la infección, esto es casi constante en los pacientes.
  4. Presencia de enfermedades asociadas como la diabetes. Las personas diabéticas tienen un mayor riesgo de desarrollar las formas crónicas de la enfermedad.



¿Que hacer si el dolor continúa?


Esta es la gran interrogante que se hacen quienes se han visto afectados por esta enfermedad, en este punto hay que considerar varios aspectos:


  1. Ir al médico.  En los casos de dolor articular persistente hay que buscar ayuda médica ya que debe investigarse las condiciones que puedan estar favoreciendo que la enfermedad continúe, es necesario llevar a cabo estudios de laboratorio e iniciar un tratamiento médico que ayude a desinflamar las articulaciones, estos medicamentos deben ser monitoreados para evitar posibles efectos secundarios. Igualmente es importante llevar un seguimiento del progreso de la enfermedad ya que se ha visto que puede desarrollar lesiones articulares similares a las producidas por enfermedades como la Artritis Reumatoidea y la Artritis Psoriásica.  En estos pacientes aplicación de terapias locales como la terapia neural ayudan a aliviar el dolor.
  2. Actividad física. En la fase inicial de la enfermedad cuando hay fiebre es necesario mantener un reposo absoluto, cuando ya ha pasado la fiebre es de gran ayuda movilizarse, debe llevarse a cabo una actividad física leve a tolerancia sin excederse.
  3. Fisioterapia. La fisioterapia basada en medios físicos y movilizaciones suaves es de gran ayuda para ayudar a desinflamar las articulaciones afectadas.





jueves, 13 de noviembre de 2014

Espodiloartrosis



Al hablar de articulaciones solemos pensar en los hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas, tobillos y las pequeñas articulaciones de los dedos, sin embargo, existen un grupo importante de articulaciones que no siempre se tienen presentes como es el caso de las articulaciones entre las vértebras de la columna vertebral.


Las uniones entre las vertebras se llaman articulaciones fascetarias y son asiento de las mismas enfermedades que afectan a las demás articulaciones, especialmente aquellas relacionadas con los esfuerzos posturales y las lesiones por sobreuso como es el caso de la Artrosis, enfermedad degenerativa de los cartílagos que recubren la articulación que cuando se localiza a nivel de las articulaciones entre las vértebras recibe el nombre de  Espondilosis o Espondiloartrosis.

La espondiloartrosis es una enfermedad que se desarrolla lentamente con el paso de los años, puede permanecer asintomática por un largo período de tiempo hasta que sobreviene un traumatismo o alcanza un grado de avance que afecta a estructuras vecinas, como la médula espinal o las raíces nerviosas, produciendo síntomas como el dolor que hace que la persona acuda al médico.

En sus fases iniciales la espondiloartrosis se acompaña por dolor leve a moderado a nivel de la columna cervical o lumbar con los movimientos, este puede acompañarse además por rigidez a predominio en la mañana o tras un período de inmovilidad o reposo.  Estas molestias ocurren como consecuencia de la afectación de las articulaciones entre las vertebras, son más comunes en los segmentos que poseen mayor movilidad como son en el cuello y en la parte baja de la espalda, la región dorsal también puede encontrarse comprometida sin embargo a ese nivel se presentan menos síntomas por su menor capacidad de movimiento en relación con los demás segmentos.

En estadios más avanzados ocurre el desgaste de los discos intervertebrales lo cual lleva a la disminución del espacio entre las vértebras, esto compromete la capacidad de absorber el impacto originando microfracturas en los cuerpos vertebrales lo cual produce una irregularidad en su contorno caracterizada por la formación de proyecciones de hueso con forma de picos de loro conocidos como osteofitos, en grados avanzados de la enfermedad los osteofitos de una vértebra pueden alcanzar y fusionarse con los osteofitos de una vértebra contigua ocasionando puentes óseos llamados sindesmofitos, estos impiden la movilización entre las vértebras lo cual limita los rangos de movimiento.

El daño asociado de los discos intervertebrales hace que las vertebras disminuyan el espacio entre sí lo cual estrecha los orificios por donde las raíces nerviosas que se originan en la médula espinal emergen de la columna, esta disminución del diámetro de los orificios afecta el normal funcionamiento de los nervios raquídeos, esto se traduce por síntomas como el dolor que cambia de patrón a una sensación más intensa que se acompaña por molestias como calambres, hormigueo, entumecimiento y pérdida de la fuerza que se localiza en la columna y se irradia hacia los hombros y los brazos en la espondilosis cervical, así como hacia los glúteos y las piernas en la espondilosis lumbar.

Los principales factores involucrados en el desarrollo de la espondiloartrosis son la adopción de posturas sostenidas, especialmente cuando estas son inadecuadas, al llevar a cabo las distintas actividades diarias tanto de tipo laboral, domestico o recreativas. En el caso de la espondilosis lumbar también se relaciona con los esfuerzos y factores como el sobrepeso y la obesidad así como la ejecución de practicas deportivas con impacto como ocurre al trotar, correr o practicar deportes con salto.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Terapia Neural



Una de las herramientas de mayor utilidad en el tratamiento del Dolor Crónico es la Terapia Neural, se trata de un tratamiento de origen alemán que actúa sobre el sistema nervioso capaz de regularizar el funcionamiento de los terminales que trasmiten de forma anómala las señales de dolor.


Una vez que el dolor crónico se establece, se vuelve una identidad independiente de la causa que le dio origen, por esta razón muchas veces con controlar la enfermedad no se logra ningún cambio en la intensidad y características del dolor. Esto es común en el caso de las cirugías de columna por compresión de raíces nerviosas como consecuencia de una hernia discal, en un porcentaje de pacientes si bien se lleva a cabo una cirugía de columna para descomprimir los nervios, el paciente no siente alivio de su dolor. Este fenómeno se debe a que ya ha ocurrido una lesión del sistema nervioso, especialmente el sistema nervioso autónomo, lo cual constituye un problema de salud asociado.

El sistema nervioso autónomo suele verse afectado por una diversidad de procesos que constituyen campos interferentes que bloquean la normal transmisión de impulsos y señales en el organismo. Estos bloqueos llevan a disfunciones crónicas que afectan el normal funcionamiento de todos los órganos y sistemas produciendo diversas molestias entre las que resalta el dolor crónico.  

A tal efecto las cicatrices, traumatismos antiguos, procesos inflamatorios crónicos, abscesos, fibrosis y enfermedades dentales  constituyen agentes que perturban al sistema nervioso autónomo  generando disfunciones o creando el terreno propicio para la enfermedad. 

Por tal razón el tratamiento con analgésicos o antiinflamatorios no ofrece un alivio sustancial de las molestias, mas bien estos fármacos lejos de brindar algún beneficio, son capaces de sumar efectos secundarios que afectaran aun más la calidad de vida.  

El dolor crónico tiene su propio esquema de tratamiento, muy distinto al usado en el dolor agudo o de reciente aparición.  Este tratamiento se basa en el uso de medicamentos que actúan a nivel del sistema nervioso, que puede complementarse con terapias como la Terapia Neural.

La Terapia Neural es un tratamiento de origen alemán que elimina la perturbación que estos focos o campos interferentes producen en el sistema nervioso autónomo, permitiendo restablecer su normal funcionamiento.  En el caso del tratamiento del dolor la Terapia Neural permite obtener resultados asombrosos e inmediatos, por lo que se le conoce como el "Fenómeno en segundos", cuando es aplicada sobre los puntos dolorosos o puntos gatillo.

Este tratamiento constituye una terapia del dolor efectiva en afecciones como Artrosis, Artritis, Migrañas, Neuralgias, Hernias Discales, Fibromialgia, Dolor Postoperatorio y Lesiones por Traumatismos.   

Es una técnica de aplicación ambulatoria, que puede ser llevada a cabo en el consultorio, puede ser utilizada por varias especialidades, sin embargo es una herramienta más del uso del médico fisiatra o de los médicos espealizados en terapia del dolor. 

La Terapia Neural puede aplicarse además sobre puntos de acupuntura lo cual contribuye a un mayor alivio y el control de síntomas relacionados con la hiperactividad del sistema nervioso neurovegetativo como la distensión abdominal, cólicos, dificultad respiratoria, trastornos alérgicos, entre otros.

Puede ser aplicada en personas que reciben tratamiento para otras enfermedades sin que se produzcan interferencias o efectos adversos, también puede utilizarse en personas que reciben tratamiento con múltiples medicamentos y en ancianos.