Masa muscular, ¿Qué es y cómo desarrollarla?




La masa muscular es el volumen total de músculo de una persona, este es un factor importante para mejorar la condición física, al tiempo que permite aumentar tanto la fuerza como la resistencia. El ejercicio es el principal factor relacionado con una buena masa muscular, sin embargo este debe ir acompañado de una buena alimentación y algunos aspectos técnicos que permitirán incrementar la resistencia o aumentar el volumen según los objetivos del entrenamiento en cada caso.


El volumen total de músculo que tiene una persona es lo que se conoce como Masa Muscular, esta corresponde a la masa magra.  Los otros dos tipos de componentes del organismo son la grasa corporal y el agua.


Tipos de músculos


Los músculos pueden ser de tres tipos, el músculo cardíaco que forma parte del corazón, el músculo liso que se encuentra formando la pared de las vísceras y el músculo esquelético que es el tejido que conocemos como músculo en sí.

El músculo esquelético tiene como función permitirnos llevar a cabo los distintos movimientos y mantener la postura, es el único tipo de músculo que podemos  mover a voluntad.

Desarrollo Muscular


El músculo es capaz de responder al aumento de la demanda incrementando su tamaño o volumen, lo cual le permite lograr una mayor fuerza y resistencia. Este proceso origina lo que se conoce como hipertrofia muscular que no es más que el aumento del tamaño del músculo producto del entrenamiento, esta condición la podemos ver en su máxima expresión en los fisicoculturistas.

El aumento de la masa muscular puede lograrse mediante el entrenamiento físico, este variara según el objetivo que se quiera lograr. Cuando se busca aumentar la resistencia muscular el entrenamiento se enfoca en el número de repeticiones, mientras que cuando se busca aumentar la fuerza, y por ende el tamaño del músculo, es necesario trabajar con más peso o resistencia y menos repeticiones.

Este entrenamiento debe ir acompañado por un aporte de nutrientes adecuado, especialmente los carbohidratos que son la fuente de energía más utilizada por el tejido muscular, así como la fosfocreatina.  Esta última es necesaria para aumentar la capacidad de trabajo del músculo en condiciones anaeróbicas como ocurre en ejercicios como el levantamiento de pesas, lo que se logra al mejorar el rendimiento muscular con un menor consumo energético evitando la fatiga y la producción de ácido láctico producto del metabolismo del músculo que es el responsable del dolor muscular posterior al ejercicio.

La Fosfocreatina se produce a partir de varios aminoácidos en órganos como el hígado y el páncreas, especialmente tras la ingestión de alimentos como las carnes, los huevos y los lácteos, también puede obtenerse a partir de diversos suplementos.

La práctica de deportes anaeróbicos significa una gran demanda para todo el organismo por lo que es recomendable practicarlo con un entrenador calificado y con una evaluación médica periódica.


Actividad física aeróbica


La practica de actividades aeróbicas es la más común y la más recomendada, ella permite mantener en forma no solo el aspecto físico sino también el sistema cardiovascular ya que contribuye a aumentar el gasto cardíaco (volumen de sangre expulsado del corazón con cada latido), reducir las pulsaciones, disminuir la presión arterial y mejorar el aporte de oxigeno a los diversos órganos y sistemas.

Durante el ejercicio los  músculos consumen azúcar como fuente de energía por lo que este es el mejor tratamiento para personas que tienen altos niveles de glicemia, como ocurre en los casos de diabetes, hiperinsulinemia y resistencia a la insulina. La actividad física aerobica también es capaz de disminuir los niveles de colesterol LDL o colesterol malo y aumentar los niveles del HDL o colesterol bueno.


Disminución de la Masa Muscular


El extremo opuesto de la hipertrofia o desarrollo muscular es conocida como Sarcopenia, se trata de una condición propia del envejecimiento caracterizada por la disminución de la masa muscular que se acompaña por síntomas como la debilidad y la disminución de la fuerza que afecta la realización de las actividades diarias. 

Esta condición se presenta en los ancianos muy delgados, personas con enfermedades crónicas debilitantes como la diabetes y las enfermedades respiratorias, también puede verse en pacientes con cáncer.

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