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lunes, 11 de mayo de 2015

Rompiendo los ciclos del dolor crónico




Como se planteo en nuestro post anterior, el dolor crónico lleva a la aparición de una serie de ciclos que de ser mal manejados inevitablemente llevaran a quien lo padece al aislamiento y a la incapacidad. En este sentido la actividad física constituye el mejor aliado para romper estos ciclos y evitar quedar atrapado en él.


Si bien tener un dolor permanente o al menos muy frecuentemente no es ni fácil ni agradable, como en toda enfermedad crónica el primer paso es siempre aceptar la enfermedad y hacer las paces con ella.

La enfermedad es parte de la vida cuando se tienen padecimientos crónicos y cuando hay la voluntad es posible vivir con ella teniendo una buena calidad de vida si se logra controlarla adecuadamente disminuyendo el impacto de esta sobre la salud general.

En este sentido modificar y mantener buenos hábitos en la alimentación y en la actividad física son los mejores aliados para romper el ciclo del dolor crónico, incluso estos cambios pueden contribuir a tratar y mejorar la enfermedad que esta originando el dolor.

En el caso particular del ejercicio es posible que al comienzo ejercitarse empeore un poco el dolor, sin embargo en la medida que lo practique de forma regular vera como se incrementan tanto su fuerza como su resistencia y su flexibilidad lo cual le ayudara a disminuir el dolor y la rigidez.

La forma correcta de iniciar el ejercicio


Antes de dar inicio a un aumento en su actividad física es recomendable que sea evaluado por su médico con la finalidad de poder determinar su estado general de salud e identificar cualquier condición que constituya una contraindicación o bien que amerite ser controlada previamente  para poder realizar ejercicio de forma segura.

Si tiene mucho tiempo sin ejercitarse o existen limitaciones físicas producto de enfermedades musculo esqueléticas o articulares la mejor forma de iniciarse en la actividad física es guiado por un fisioterapeuta, llevando a cabo actividades de estiramiento y de amplitud de rango de movimiento articular. Posteriormente se podrán incorporar ejercicios aerobicos de bajo impacto como caminar o nadar incrementando la fuerza con aditamentos tipo pesas o ligas.

Al inicio debe ejercitarse por periodos de  tiempo breves y con actividad de poca intensidad, posteriormente en lo que vaya adquiriendo resistencia podrá incrementar estos  parámetros a tolerancia.

Cree una rutina y esmerese en cumplirla


La constancia es la clave del éxito, y en este sentido el ejercicio no escapa a esta máxima, para lograr ser constante le serán útiles los siguientes consejos:


  • Ubique un horario que le resulte cómodo y que pueda mantener en el tiempo, procure que alcance al menos los 30 minutos al día, de 3 a 5 veces por semana.
  • Busque un sitio cómodo o que le resulte agradable que además sea de fácil acceso y le quede cerca de su residencia.
  • Lleve a cabo una actividad que sea de su agrado y con la que se sienta a gusto. No olvide calentar antes de practicar cualquier actividad física.
  • Incremente la actividad física en sus actividades diarias, una buena forma de hacerlo es procurar usar las escaleras en vez del ascensor, caminar trayectos mas largos para ir al trabajo o al dirigirse a algún sitio, desplácese de una a otra área de su casa varias veces al día.
  • Premiese cada vez que logre las metas.
  • Si el dolor se intensifica o aparece un dolor con un patrón distinto al que usted esta habituado deténgase y consulte a su médico.





viernes, 1 de mayo de 2015

Ciclos del dolor crónico



Las personas que padecen enfermedades dolorosas crónicas suelen comparan su día a día con una montaña rusa, ya que tienden a alternar entre días buenos en los que se sienten bien y disfrutan de un buen ánimo, con días malos en los que se encuentran indefensos y algo frustrados. El mal manejo de esta situación puede llevarlo a quedar atrapado en un ciclo de dolor que lo llevara a sentirse cada vez más aislado y frustrado.


El dolor crónico es una enfermedad bastante compleja, aunque el dolor permanezca en el tiempo, rara vez lo hace en la misma intensidad, incluso aunque se encuentre localizado cuando una parte de usted tiene dolor todo su cuerpo reacciona de una u otra forma. 

Convivir con un dolor crónico hace que las emociones pasen por una serie de altibajos, en especial cuando se asocian síntomas como debilidad, pérdida de la fuerza y rigidez que aumentan aún más la limitación para ejecutar las distintas actividades, llevando a que las tareas cotidianas resulten  muy difíciles o incluso imposibles de ser llevadas a cabo.

Este fenómeno por lo general va ocurriendo de una manera secuencial cumpliendo las cinco etapas que se muestran en el siguiente diagrama.





  • Disminución de la actividad. El dolor y la limitación afectan la capacidad de movimiento lo que hace que disminuya la actividad, las tareas suelen posponerse esperando por un mejor momento para hacerlas, cuando disminuya el dolor o se encuentre en un mejor estado de ánimo.
  • Aumento de la actividad.  Los días buenos en los que se siente mejor con frecuencia son dedicados a “ponerse al día”, se llevan a cabo diversas actividades ya que la sensación de alivio es interpretada como que puede hacer todo lo que quiera sin problema.
  • Aumento del dolor, disminución de la actividad. Luego de un día de aumento de la actividad inevitablemente vendrá la crisis, con una intensidad que podrá incluso hacer que no logre salir de su cama.  Esto se acompaña de un gran sentimiento de culpa y autocastigo por haberse excedido a sabiendas que no debía hacerlo.  En este momento la frustración  es máxima.
  • Disminución de la condición física. Estos ciclos de aumento de la actividad /aumento del dolor llevan a que se opte por disminuir la actividad como un mecanismo para prevenir el aumento del dolor, esto afecta la masa muscular y por lo tanto la resistencia, la fuerza y la capacidad física. Esto incrementa aún más el cansancio y la poca tolerancia al ejercicio llevando a la incapacidad.
  • Aislamiento. La fatiga y el cansancio no solo merman la capacidad de llevar a cabo las distintas actividades laborales sino son capaces también de limitar las actividades sociales, la persona con dolor crónico se aísla no solo de su trabajo, lo hace también del compartir con sus familiares y amigos, quienes se acostumbran a hacer las actividades del hogar sin su ayuda y a salir a comer afuera sin él, los amigos también se van alejando hasta que finalmente queda sola.



Este ciclo del dolor crónico es una trampa en la que caen muchas personas con dolor, siendo muy difícil salir de él una vez que se ha completado.  

Sin embargo no es imposible romperlo, con voluntad y la puesta en práctica de una serie de herramientas, que compartiremos en nuestro próximo post, puede lograrse llevar mejor el dolor crónico, manteniéndose activo y disfrutando de una buena calidad de vida.