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martes, 26 de abril de 2016

¿Cómo desinflamar las articulaciones?


La inflamación de las articulaciones se conoce como artritis, es un cuadro en el que hay aumento de volumen, enrojecimiento y la articulación además se percibe caliente al tacto. Existen varios tipo de artritis, por lo que pueden seguirse distintas estrategias al momento de desinflamar las articulaciones.


La artritis se debe a dos posibles fenómenos, puede ser debida a una lesión producto de un traumatismo o puede ocurrir de forma espontánea sin ninguna causa aparente.

Artritis traumáticas


Esta forma de inflamación articular es producto de traumatismos durante caídas, afecta principalmente a los sitios en los que es común apoyarse al caer como es el caso de las manos y rodillas.  Esta inflamación puede acompañarse por moretones producto de la salida de sangre por ruptura de algún tejido, por lo general es muy dolorosa al principio pero con el paso de los días suele ir aliviando y desinflamadose espontáneamente, a menos que exista el compromiso del hueso como una fisura o fractura.


Artritis inflamatorias


En este tipo de artritis la inflamación ocurre de forma espontánea, es decir, sin un traumatismo aparente.  Estas formas de artritis se relacionan con perturbaciones del sistema inmunológico que hacen que se produzcan anticuerpos contra estructuras de la misma articulación, por lo que se trata de trastornos del tipo autoinmune o autoinmunitario.

Este tipo de mecanismos es la causa de trastornos como la Artritis Reumatoidea y la artritis que acompaña a enfermedades como el Lupus, la Psoriasis y muchos otros trastornos de tipo reumático.

Desinflamar las articulaciones


Para poder lograr desinflamar las articulaciones es necesario evaluar el tipo de artritis presente.

En el caso de las artritis traumáticas es importante evaluar el grado de afectación y los tejidos que se encuentran involucrados, por ello se suelen solicitar estudios como las radiografías ya que es la mejor forma de evaluar el estado de los huesos localizados en el área de la lesión.

En el caso que no existan indicios de una fractura, el tratamiento se basa en cuatro aspectos:

  • Reposo.  Es necesario dejar de hacer movimientos, en ocasiones puede ser de gran utilidad inmovilizar el sitio de la lesión con un dispositivo tipo férula..
  • Frío.  La aplicación de frio local inmediatamente después del traumatismo es la mejor forma de desinflamar las articulaciones lesionadas, para ello se recomienda aplicar un gel frío, también puede hacerse masajeando suavemente la zona con una piedra de hielo.
  • Compresión.  Hacer presión sobre la articulación inflamada ayuda a disminuir la hinchazón y previene la aparición de moretones y hematomas.  Inicialmente la compresión se puede efectuar con el hielo pero debe mantenerse posteriormente con una venda o con una férula.
  • Elevación.  Es de gran ayuda elevar la articulación inflamada. esto ayudara a drenar los líquidos inflamatorios (edema).

En el caso de las artritis inflamatorias el manejo es distinto.  En éste tipo de artritis el dolor articular se acompaña por rigidez tras el reposo, por lo que suele ser más intenso en la mañana y va aliviando con el correr del dia, en estos pacientes es posible desinflamar las articulaciones siguiendo un esquema distinto, como el siguiente:

  • Aplicar calor húmedo, usando un paño mojado en agua tibia o una fomentera envuelta con una toalla húmeda, el calor es el mejor medio físico para las artritis inflamatorias. Es de gran ayuda aplicar el calor en la noche antes de acostarse y cubrir las articulaciones afectadas usando guantes, medias o un vendaje.  Esto ayuda al paciente a levantarse mejor por la mañana.
  • Hacer una rutina suave de ejercicios al levantarse, basados en la movilización articular, esto le ayudara a disminuir la rigidez más rápidamente.
  • Tome sus medicamentos al pie de la letra.  Estas formas de artritis debes ser tratadas con medicamentos que regulen el funcionamiento de las defensas para que el cuerpo deje de atacarse a sí mismo, estos medicamentos ayudan a aliviar el dolor y además previenen que las articulaciones se deformen.


Medicamentos para desinflamar las articulaciones



En ambos casos es de gran ayuda además el uso de analgésicos, que son medicamentos capaces de bloquear el dolor e incluso la inflamación.

Estos medicamentos pueden usarse por via oral o en forma de cremas o pomadas, aquí te explicamos cual es la mejor via para suministrar un analgésico según sea el caso.

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Qué son las Enfermedades Reumáticas?


El dolor es la principal causa de consulta al médico, constituye un síntoma subjetivo que lo lleva a ser definido como una sensación desagradable para quien la padece, puede presentarse en cualquier lugar o región anatómica del organismo obedeciendo a múltiples causas.  Cuando  afecta al aparato locomotor, estructura que nos permite movilizarnos y llevar a cabo nuestra vida de relación, adquiere una connotación especial y pasa a llamarse Reumatismo.

El Reumatismo no es una enfermedad en sí, este término se refiere más bien a un gran grupo de enfermedades que tienen como factor común la presencia de dolor, rigidez y limitación para el movimiento que afecta a músculos y articulaciones, estas además no son exclusivas de los ancianos, de hecho, muchas enfermedades reumáticas tienen inicio en edades tempranas, incluso durante la infancia. 

Los tipos más frecuentes de Reumatismos son los de tipo degenerativo asociados con el sobreuso, como es el caso de la Artrosis, enfermedad en la que el cartílago articular se desgasta ocasionando dolor y traquido de las articulaciones durante el movimiento, esta es la enfermedad articular más frecuente presentándose en más de la mitad de la población mayor de 60 años, afecta principalmente la columna, cadera y rodillas,  relacionandose con el sobreuso de las mismas y la obesidad.  

Otras formas también frecuentes la constituyen las Artritis postraumáticas, trastornos como la Gota, afección en la que los niveles elevados de acido úrico en la sangre generan depósitos de cristales que inflaman las articulaciones, clásicamente el hallux, mejor conocido como dedo gordo del pie y las Artritis sépticas en las que un agente infeccioso invade el interior articular. 

Causas menos frecuentes pero más complejas las constituyen enfermedades inmunológicas en las que se generan una serie de anticuerpos que destruyen las articulaciones y el tejido conectivo que las rodea, tal es el caso de la Artritis Reumatoidea, el Lupus eritematoso, la Esclerodermia, Polimiositis, Dermatomiositis y Artritis Reactivas.  Estas se acompañan por síntomas variados ya que afectan a todo el organismo y no solo al aparato locomotor, suelen afectar a mujeres jóvenes convirtiéndose en una importante causa de incapacidad.

Enfrentarse a una enfermedad reumática no significa estar desahuciado o quedar condenado a la incapacidad, si bien estos trastornos son complejos, su diagnostico y tratamiento oportunos pueden detener su progresión ayudando al paciente a tener una buena calidad de vida, esto solo es posible si el paciente busca ayuda oportuna para lo cual es de suma importancia evitar la automedicación, hábito que no hace más que ocultar síntomas importantes llevando a un diagnostico tardío.  

      Una vez hecho el diagnostico e instaurado el tratamiento es importante que el paciente comprenda que los calmantes son solo eso: calmantes, es decir, medicamentos que alivian pero que no cambian el curso de la enfermedad, de ahí la necesidad de emplear medicamentos antirreumáticos específicos que la controlen, detengan su progreso y eviten el daño articular y la incapacidad, su más temida complicación. Estos tratamientos suelen complementarse con la terapia del dolor, para aliviar la principal molestia que afecta a los pacientes y la fisioterapia con la que se logra recuperar y mantener los rangos de amplitud de movimientos así como fortalecer la musculatura para proteger las articulaciones.

Si usted tiene dolor de corta duración relacionado con algún esfuerzo que mejora y tiende a desaparecer con el reposo, seguramente no tiene nada de que preocuparse, pero si el dolor persiste o aparece periódicamente, dura más de seis semanas y se acompaña por rigidez por las mañanas o después de permanecer inactivo por algún tiempo, aumento de volumen, calor o enrojecimiento de sus articulaciones, es hora de visitar a un especialista.



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sábado, 27 de diciembre de 2014

¿Existe relación entre el dolor articular y las emociones?



El dolor en las articulaciones puede tener una gran variedad de causas como los esfuerzos, sobreuso, traumatismos, infecciones o la presencia de cualquiera de las llamadas enfermedades reumáticas.  También es posible que tenga un origen en las emociones, constituyendo una enfermedad del tipo psicosomática, que muchas veces es difícil de diferenciar de un problema de tipo orgánico

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Los trastornos psicosomáticos constituyen enfermedades que realmente afectan la salud, no se trata de una simulación ni son producidas de forma voluntaria por quien las padece, más bien son el resultado del efecto de ciertos estados emocionales sobre el cuerpo lo que explica por qué es posible desarrollar enfermedades cuando una persona encuentra sometida a situaciones de sufrimiento afectivo, emocional, personal o social.

Las manifestaciones psicosomáticas se encuentran relacionadas con estados mentales definidos y cada tipo de estado emocional puede desencadenar un tipo particular trastorno psicosomático.  En el caso de las enfermedades articulares, es posible desarrollar un trastorno articular como la Artritis Reumatoide psicosomática como consecuencia de la tensión muscular sostenida en aquellos músculos relacionado con la expresión de emociones como la ira y la agresividad cuando estos sentimientos deben ser reprimidos.

Se ha visto que quienes deben vivir ocultando o reprimiendo su ira, especialmente ante una situación o  estado que le resulta molesto, pueden desarrollar síntomas como la rigidez o la deformidad en sus articulaciones, pero a diferencia de las personas que hacen esta enfermedad por causas orgánicas no es posible confirmar este diagnóstico mediante los estudios de laboratorios específicos para esta enfermedad, incluso en estos pacientes los síntomas suelen ser desproporcionados con los hallazgos que se encuentran al examen físico como es el caso de personas que refieren rigidez, dolor muy intenso y limitación para la movilización en una articulación que al examen resulta normal.

¿Cuál es el tratamiento de una enfermedad articular psicosomática?


Las personas con enfermedades psicosomáticas no responden bien al tratamiento médico específico para la enfermedad que han desarrollado, incluso suelen interrumpir los medicamentos por la aparición de síntomas indeseables y tienden a visitar a varios médicos ante la ineficacia de los tratamientos que han recibido.

Esto en gran parte es debido a que el origen de su enfermedad es otro, en este sentido las enfermedades psicosomáticas se han relacionado con la supresión de las emociones y han pasado a llamarse también como las “enfermedades del silencio” y al no hablar con la boca entonces hablan con el cuerpo, pero con un lenguaje que enferma y lesiona.

Una vez que se logra establecer que una persona con una determinada alteración articular esta padeciendo de un trastorno psicosomático es necesario lograr que ésta haga conciencia de este hecho y logre identificar cual es la situación que le ha llevado a esta situación. 

Con frecuencia el origen suele estar en situaciones de pareja, problemas en el hogar, en el trabajo o incluso en hechos cotidianos que originen molestia o que hayan sido mal manejados. Este paso es fundamental si realmente se quiere solucionar el problema, ya que de lo contrario tras el tratamiento médico convencional los síntomas reaparecerán y el paciente no lograra recuperar su salud de una forma permanente.   

Otro aspecto fundamental es que resulta necesario apoyarse en la ayuda del médico psiquiatra para poder canalizar las emociones contenidas y dar así solución al verdadero origen del problema. Este proceso suele acompañarse por atender y manejar aspectos como la actitud frente al estrés, tratar la ansiedad, mejorar la autoestima, aprender a comunicar mejor las emociones e incluso aprender a gestionar mejor el tiempo mediante técnicas tan simples como proponerse metas realistas.


Las enfermedades psicosomáticas más que una calamidad constituyen una oportunidad de analizar cómo estamos afrontando las situaciones y que estamos haciendo mal, para evitar repetirlo en el futuro.


domingo, 26 de octubre de 2014

La Gota: una de las formas de artritis más dolorosas




La Gota es una de las enfermedades reumáticas más antiguas de las que se tiene referencia, era conocida como la enfermedad de los reyes ya que era padecida por miembros de la realeza y la nobleza, individuos en los que los excesos en la alimentación y en la ingesta de alcohol eran comunes. Hoy en día el interés en la adopción de hábitos saludables de alimentación ha contribuido a disminuir su aparición y su progreso a la deformidad y la incapacidad con las que se asocia.



La Gota es una enfermedad que se acompaña por artritis, se produce por el aumento en los niveles de Ácido Úrico en sangre lo cual hace que se deposite en las articulaciones en forma de cristales dando origen a una inflamación conocida como Artritis Gotosa, esta es una forme de artritis que se presenta en forma de brotes o crisis separadas por periodos en el que no hay molestias, suele ser más frecuente en los hombres que en las mujeres, especialmente aquellos que presentan sobrepeso u obesidad.

El Ácido úrico se produce en el organismo al metabolizar unas sustancias conocidas como purinas que se encuentran presentes en algunos alimentos como las carnes, los mariscos, los champiñones y productos como el hígado, las anchoas, las sardinas y sus derivados.


Cuando los niveles de ácido úrico se elevan súbitamente por una ingesta copiosa de alguno de estos alimentos, ocurre un brote o crisis de gota que puede desarrollarse en pocas horas, por ello la crisis suelen ser predominantemente durante la noche, esta se caracteriza por dolor muy intenso acompañado por aumento de volumen o hinchazón y color rojizo de la articulación afectada. La Gota afecta a una o pocas articulaciones por vez, especialmente la articulación del dedo gordo del pie, tomando en este caso el nombre de Podagra.


Además del primer dedo del pie la Gota puede presentarse en otras articulaciones como los tobillos, las rodillas y los codos.  Las crisis alcanzan un máximo de intensidad y luego remiten, pero cada episodio va dejando secuelas que a la larga llevaran a la destrucción y deformación de  la articulación afectada, lo cual compromete su función y la incapacita.

Además de las articulaciones, los cristales de ácido úrico pueden depositarse también a nivel de la piel, en el tejido subcutáneo y a nivel del pabellón de las orejas, originando unas prominencias o nódulos conocidos como tofos. Otra localización frecuente de depósito de cristales es a nivel de los riñones lo cual se relaciona con el desarrollo de  cálculos renales que pueden comprometer el flujo de la orina llevando finalmente al desarrollo de una falla renal.


Tratamiento y prevención de la Gota


Los niveles elevados de ácido úrico en sangre es una condición conocida como Hiperuricemia, esta puede ser tratada con medicamentos, sin embargo la medida más eficaz es la prevención con la adopción de hábitos más saludables basados en la disminución del consumo de alimentos ricos en purinas y de las bebidas alcohólicas. 

Hoy en día la hiperuricemia es una manifestación de una entidad más compleja conocida como Síndrome Metabólico, el cual relaciona la aparición de este trastorno con niveles elevados de triglicéridos, glicemia e insulina, todo ello como parte del camino al desarrollo de la Diabetes.


Para prevenir esta enfermedad es necesario evitar el consumo de alimentos como:


  • Carnes tanto rojas como blancas.
  • Dervados de la carne como vísceras y embutidos.
  • Pescados como las sardinas, atún, bacalao, pargo y anchoas, 
  • Mariscos.
  • Vegetales como espinacas, esparragos, guisantes y coliflor.
  • Granos como caraotas y lentejas.
  • Bebidas alcohólicas especialmente la cerveza.





miércoles, 1 de octubre de 2014

7 Medidas no farmacológicas para afrontar el dolor crónico



El dolor crónico es una molestia capaz de perturbar a quien lo padece, muchas veces la actitud y el humor son cambiantes, hay días buenos y días malos, sin embargo con frecuencia es necesario tomar acciones que le den una mano al tratamiento farmacológico para poder afrontarlo.


El objetivo fundamental del tratamiento del paciente con enfermedades dolorosas crónicas es precisamente aliviar o eliminar el dolor, este es sin duda uno de los aspectos claves relacionados con la mejora en la calidad de vida de estos pacientes.

Si bien el tratamiento médico farmacológico en conjunto con terapias y distintos procedimientos de la terapia del dolor son los elementos clave, los pacientes también pueden y deben poner en práctica una serie de medidas que ayudarán a que estos tratamientos sean más efectivos e incluso contribuirán a disminuir las molestias cuando se presentan situaciones de crisis o agravación.  En tal sentido le presentamos siete medidas no farmacológicas a implementar para ayudar a aliviar el dolor.


1. Entienda el propósito del dolor

Si bien el dolor siempre es visto como algo malo, debemos entender que su propósito es alertar o alarmar sobre algo que no está bien. El dolor se origina por señales que provienen del cerebro en respuesta a la información que éste recibe, de esta manera el dolor es una forma en la que nuestro cerebro nos manifiesta que debemos estar alerta y que hay algo que tenemos que cambiar. Esto es completamente cierto en el caso del dolor agudo, sin embargo en el caso del dolor crónico este mecanismo se altera y se generan señales para alertar de un daño que ya no existe como ocurre en enfermedades articulares como la artritis y la fibromialgia. Los pacientes con dolor crónico deben prestar atención a la reagudización de los síntomas o bien al cambio del patrón del dolor que pueden relacionarse con situaciones nuevas a tener en cuenta, como el caso de una mala postura, de un esfuerzo o de una nueva lesión.

2. Cambie su actitud

Una estrategia muy útil es cambiar la forma en la que vemos el dolor, sí tenemos programado que el dolor es algo malo y desagradable cada vez que tengamos esta molestia desarrollaremos emociones negativas que sólo empeorará las cosas. Una técnica de gran ayuda es ver al dolor como un mensajero, imaginarlo con un color intenso y brillante, e ir viéndolo progresivamente más pequeño, menos intenso y menos brillante hasta que visualmente lo hagamos desaparecer, esta técnica es de gran utilidad en casos de crisis o el del dolor intenso. Si cada vez que aumenta el dolor ponemos en práctica esta visualización lograremos mantener la calma y hacerlo más manejable.

3.  No permita que el dolor controle su vida

Tener una enfermedad dolorosa seguramente ameritará hacer algunos cambios en la forma de llevar a cabo sus distintas actividades pero de ninguna manera constituye un factor para dejar de lado su vida. Sea positivo y plantee se metas realistas, busque otras formas de llevar a cabo sus actividades diarias y cumplir con sus distintas labores intercalando espacios para descansar, para distraerse y para relajarse. Integre actividades de tipo terapéutico como el ejercicio, las terapias y la visita al médico como parte de su rutina y sea siempre constante, simplemente usted debe hacer las cosas de una manera diferente lo cual no quiere decir que sea una persona inútil o que esté incapacitada.

4. Sea positivo y ponga en práctica la automotivación

Llene su día a día de mensajes positivos para usted mismo, cambie cada pensamiento negativo por uno positivo, busque siempre el mejor lado de las cosas y procure mantener la moral en alto en todo momento. Siempre será más fácil quejarse y lamentarse de sí mismo, pero esto no lo llevará a nada, en vez de lamentarse porque está cansado y no quiere hacer ejercicio piense que dedicar un pequeño lapso de tiempo al entrenamiento le hará sentirse mejor y seguramente le ayudará a conciliar el sueño más rápidamente.

5. Mejore su estilo de vida

Muchas veces para lograr un mayor alivio es necesario hacer cambios como mejorar la alimentación, disminuir el consumo de alimentos capaces de originar proceso inflamatorios, disminuir el peso, hacer ejercicio para lograr una mejor masa muscular y por ende brindar una mayor protección y estabilidad a la articulaciones, dejar de fumar y tomar alcohol, así como ser constante y responsable con los tratamientos y los medicamentos. Piense que todo esto factores tienen una gran importancia en su recuperación así que incorporelos como parte de su vida.

6. Utilice medios físicos

Medidas como aplicar frío o calor, hacer masaje local, estirar, utilizar estimulación eléctrica local o usar medicamentos tópicos son de gran ayuda en los días malos, converse con su médico sobre como debe manejar herramientas ante una crisis dolorosa e inclúyalos como parte de su rutina habitual.

7. Adopte medidas el cuidado articular


Una persona con dolor crónico debe tener siempre en cuenta que hay que utilizar sus músculos y articulaciones de forma prudente, en necesario llevar a cabo las tareas diarias de forma tal que se disminuya el impacto, la tensión y el esfuerzo sobre las articulaciones especialmente las que se encuentran inflamadas o están dolorosas. Aprenda cómo llevar a cabo las distintas actividades diarias de forma tal que no le produzcan más lesiones que se sumen a las existentes, utilice dispositivos de ayuda como los dispositivos para abrir envases, camisas con cierres en la parte delantera que le eviten tener que elevar los hombros, dispositivos para caminar como los bastones, férulas para inmovilizar las articulaciones dolorosas, fajas, rodilleras, etcétera. Manténgase movimiento evite permanecer en una postura por mucho tiempo, lleve a cabo sus actividades diarias de forma tal que alterne con períodos para el descanso, pida ayuda cuando sea necesario y recuerde que si al hacer algo siente dolor debe suspenderlo o cambiar la forma en que lo está haciendo.

miércoles, 30 de julio de 2014

Dolor articular y ritmo circadiano




Nuestro cuerpo esta dotado de un sistema complejo de relojes biológicos capaces de regular la producción de diversas hormonas de forma cíclica a lo largo del día. La perturbación de este sistema afecta directamente al sistema inmunológico produciendo patrones típicos de agravación de enfermedades como la artritis reumatoidea cuyos sintomas son mas intensos al levantarse, disminuyendo progresivamente con el correr del día.


Los pacientes con artritis inflamatorias como la Artritis Reumatoide presentan variaciones en el dolor y la inflamación a lo largo del día, por lo general estas molestias son más intensas por la mañana y suelen mejorar con el paso de las horas.

Este fenómeno ha sido atribuido a factores como el reposo y la disminución de la temperatura ambiental a primeras horas de la mañana, sin embargo investigaciones recientes han puesto en evidencia que la inflamación articular es producto del efecto de numerosas sustancias producidas en el organismo con un patrón de secreción relacionado con el ritmo circadiano.

Así como el reloj biológico regula funciones cíclicas como el sueño y la vigilia, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, también tiene efecto sobre la producción de hormonas y el funcionamiento del sistema inmunológico.  Este reloj se encuentra ubicado en la profundidad del cerebro por detrás de los nervios ópticos, que le llevan información directa procedente de la retina que le permite saber si es de día o de noche, y por encima de estructuras como el hipotálamo y la hipófisis, que son los ejes reguladores de la producción hormonal del organismo.

La perturbación del reloj biológico trae consigo una serie de cambios, entre ellos la afectación del funcionamiento del sistema inmunológico.  Esto se pone en evidencia en sujetos que trabajan turnos nocturnos, cuidadores de enfermos que deben permanecer despiertos, personas que deben viajar frecuentemente atravesando varios husos horarios (jet-lag) y personas con insomnio.  En estos grupos se ha encontrado una mayor incidencia de enfermedades como el síndrome metabólico, que es capaz de exacerbar el aumento de la producción de sustancias inflamatorias que además de incidir sobre las articulaciones tienen un impacto negativo sobre el sistema cardiovascular.

Existen dos hormonas que tienen un patrón de secreción directamente relacionado con el ritmo circadiano y que tienen la capacidad de afectar al sistema inmunológico, ellas son la Melatonina y el Cortisol.  La Melatonina es una sustancia relacionada con el sueño, su secreción se inicia durante la oscuridad alcanzando su pico máximo cerca de la media noche.  El Cortisol por su parte tiene niveles máximos durante la mañana y disminuye progresivamente al finalizar el día, esta hormona tiene un efecto más bien antiinflamatorio.

La Melatonina es capaz de estimular la producción de una serie de sustancias que activan los procesos inflamatorios, especialmente la Interleuquina 6 (IL-6), esta sustancia es producida en gran parte por unas células sanguíneas  conocidas como Linfocitos T y tiene entre sus efectos la capacidad de activar el sistema inmunológico para que lleve a cabo la producción de sustancias que originan inflamación y destrucción articular. Los pacientes con artritis reumatoide producen mayores niveles de Melatonina lo que pudiera relacionarse con el proceso inflamatorio articular y su agravación al inicio del día.


De esta investigación se desprenden 2 interesantes conclusiones:


  • La identificación de las relaciones entre la secreción de sustancias inflamatorias y los ritmos biológicos abre la puerta a la necesidad de adaptar los esquemas de tratamiento a estos fenómenos con la finalidad de emplear los medicamentos en los horarios en que resulten más eficaces para llevar a cabo los efectos esperados. 
  • Debe hacer reflexionar sobre la automedicación en personas con enfermedades crónicas, sustancias como la Melatonina son consideradas como “naturales” por muchas personas quienes la emplean para ayudar a conciliar el sueño, en el caso de pacientes con artritis reumatoide el uso de esta hormona es capaz de agravar el cuadro originando más dolor e inflamación articular.

sábado, 19 de julio de 2014

Artrosis: Qué es y Cuál es su tratamiento




La Artrosis es la enfermedad degenerativa más frecuente, al llegar a los 70 años más de un 80% de las personas tendrán algún síntoma relacionado con esta enfermedad. Su aparición se relaciona con la sobrecarga mecánica por lo que si se toman las medidas apropiadas es posible prevenirla, una vez que se instaura es posible tratarla con lo que se logran aliviar los síntomas y mantener la independencia y capacidad de movimiento.  


La palabra Artritis es un término que se refiere a  la presencia de dolor, aumento de volumen y limitación para la movilización de las articulaciones; estos síntomas obedecen a muchas las causas, de allí que existan varios tipos de artritis. La Artrosis es un tipo de artritis en la cual el cartílago, que es un tejido que recubre a los huesos en los sitios donde se unen entre sí, sufre un proceso degenerativo, esto origina una serie de cambios en el hueso subyacente que dan lugar a la aparición de las manifestaciones propias de esta enfermedad.

La artrosis se relaciona directamente con procesos como el sobreuso, la sobrecarga articular y el  envejecimiento, siendo la enfermedad más frecuente en el anciano, en ella la capacidad de reparación del daño producido al cartílago por factores como la carga dinámica de las articulaciones y los traumatismos se encuentra francamente disminuida, el envejecimiento afecta además a los principales elementos protectores de la articulación como son los músculos y ligamentos que la rodean, los músculos suelen atrofiarse y mientras que los ligamentos se distienden tornándose menos capaces de absorber las distintas fuerzas que se generan sobre las articulaciones. 

Otro factor de gran importancia en el desarrollo de esta enfermedad lo constituye la sobrecarga que acompaña a condiciones como el sobrepeso y obesidad, especialmente en el caso de artrosis de columna vertebral, cadera y rodilla.


Síntomas de la Artrosis


El dolor articular producido por artrosis se relaciona con la actividad física, suele aparecer durante el movimiento o poco después de iniciar el mismo y tiende a mejorar tras el reposo, en ocasiones puede acompañarse por rigidez de la articulación al levantarse de pocos minutos de duración que cede tras el inicio de los movimientos. En caso más avanzados aparece el traquido con la movilización de la articulación e incluso puede presentarse cierto grado de deformidad especialmente a nivel de las manos y las rodillas.


Tratamiento de la Artrosis



El tratamiento de la artrosis tiene como objeto aliviar el dolor y prevenir la pérdida de la función física. Dado que la artrosis se relacionan directamente con la presencia de factores mecánicos es importante disminuir la carga de la articulación afectada, para ello es necesario evitar llevar a cabo actividades que sobrecarguen la articulación, mejorar la condición física en especial la fuerza de la musculatura regional y disminuir el peso corporal.  En ocasiones se requiere del uso de elementos que permiten redistribuir la carga, como el bastón la muleta o la andadera.

Los medicamentos del tipo analgésicos y anti inflamatorios contribuyen a aliviar el dolor, pero no detienen el progreso de la enfermedad.  Otros fármacos ampliamente usados que ayudan a detener el proceso de deterioro del cartílago e incluso a reparar el daño que ya se ha producido, este grupo se incluyen medicamentos como la Glucosamina el Sulfato de Chondroitin y el Ácido Hialurónico, más recientemente se dispone de terapias como la aplicación intraarticular de los factores de crecimiento derivados de las plaquetas, aunque hay muchas controversias en la literatura médica al respecto, la práctica nos ha enseñado que bien indicados son de gran ayuda para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de estos pacientes.


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miércoles, 4 de junio de 2014

Artrosis, la enfermedad degenerativa más frecuente




La palabra Artritis se utiliza para hacer referencia a  la presencia de dolor, aumento de volumen y limitación para la movilización de las articulaciones; estos síntomas pueden ser debidos a muchas las causas, de allí que existan varios tipos de artritis. 

La Artrosis es un tipo de artritis en la cual el cartílago, que es un tejido que recubre a los huesos en los sitios donde se unen entre sí, sufre un proceso degenerativo, esto origina una serie de cambios en el hueso subyacente que dan lugar a la aparición de las manifestaciones propias de esta enfermedad. La artrosis es entonces una enfermedad de la articulación y no del hueso como ocurre con la Osteoporosis.

La Artrosis se relaciona directamente con procesos como el envejecimiento, siendo la enfermedad más frecuente en el anciano, se estima que llega a alcanzar hasta un 80 de los mayores de 70 años.  Esta enfermedad no es exclusiva de los ancianos, las personas adultas pueden padecerla como consecuencia de un traumatismo, obesidad, lesiones deportivas o en condiciones posteriores a cirugías como es el caso de la cirugía de meniscos de la rodilla.

En ella la capacidad de reparación del daño producido al cartílago por factores como la carga dinámica de las articulaciones y los traumatismos se encuentra francamente disminuida, el envejecimiento afecta además a los principales elementos protectores de la articulación como son los músculos y ligamentos que la rodean, los músculos suelen atrofiarse y mientras que los ligamentos se distienden tornándose menos capaces de absorber las distintas fuerzas que se generan sobre las articulaciones. 

Otro factor de gran importancia en el desarrollo de esta enfermedad lo constituye la sobrecarga que acompaña a condiciones como el sobrepeso y obesidad, especialmente en el caso de artrosis de columna vertebral, cadera y rodilla.

El dolor articular producido por artrosis se relaciona con la actividad física, suele aparecer durante el movimiento o poco después de iniciar el mismo y tiende a mejorar tras el reposo, en ocasiones puede acompañarse por rigidez de la articulación al levantarse de pocos minutos de duración. 

En caso más avanzados aparece el traquido con la movilización de la articulación e incluso puede presentarse cierto grado de deformidad especialmente a nivel de las manos y las rodillas, en las primeras se producen unos engrosamientos en las articulaciones que reciben el nombre de Nódulos de Heberden y Nódulos de Bouchard (Artrosis de las manos).  

El tratamiento de la artrosis tiene como objeto aliviar el dolor y prevenir la pérdida de la función física. Dado que la artrosis se relacionan directamente con la presencia de factores mecánicos es importante disminuir la carga focal de la articulación afectada, para ello es necesario evitar llevar a cabo actividades que sobrecarguen la articulación, mejorar la condición física en especial la fuerza de la musculatura regional y disminuir el peso corporal.  En ocasiones se requiere del uso de elementos que permiten redistribuir la carga, como el bastón la muleta o la andadera.



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viernes, 18 de abril de 2014

Artrosis de las manos




Las manos son quizá una de las estructuras más importantes del cuerpo ya que son nuestras herramientas por excelencia, solo cuando se presenta alguna enfermedad o una lesión traumática  que limite su función es cuando se entra en conciencia de que son usadas en casi todas las actividades que llevamos a cabo diariamente. 

Son muchas las enfermedades que afectan a las manos, sin embargo, la mas frecuente es la Artrosis. En esta enfermedad el cartílago que reviste a las articulaciones de las manos se adelgaza y destruye, lo cual hace que se produzca roce, traquido y dolor con los movimientos, muchas veces este dolor es mas intenso en la tarde, después de llevar a cabo tareas en donde se usen las articulaciones afectadas.  Otros síntomas comunes en esta afección son el traquido y la limitación para cerrar o empuñar la mano, con el tiempo se presenta además debilidad y cierto grado de rigidez por la mañana.

La Artrosis de las manos es la única forma de esta enfermedad que tiene un claro origen hereditario, afectando principalmente a las mujeres, siendo transmitida de madre a hija.  Su edad de inicio se estima entre los 40 a 49 años de edad, pudiendo presentase a una de cada diez personas en este grupo etario, alcanzando a afectar a 8 de cada 10 personas de 60 años o más. Esto pone en evidencia que la edad es uno de los factores de riesgo más importantes para desarrollar Artrosis.


El desgaste del cartílago sobrecarga y lesiona el hueso subyacente dando origen a cambios que originan las deformidades propias de la artrosis de las manos, caracterizadas por el aumento de volumen de las articulaciones de los dedos, conocidas como articulaciones interfalangicas, dando origen los Nódulos de Heberden y los Nódulos de Bouchard característicos de esta enfermedad. Otra localización frecuente de Artrosis en la mano es la que afecta a la base del pulgar y es conocida como Rizartrosis.



Tratamiento


La Artrosis  es una enfermedad progresiva, sin embargo puede estacionarse y verse detenido su progreso.  Su tratamiento abarca varios tipos de medidas, que deben aplicarse de forma simultánea.

  1. Evitar el sobreuso articular, los movimientos repetitivos son causa importante del desarrollo de esta enfermedad.
  2. Evitar los esfuerzos innecesarios como por ejemplo al cargar peso o hacer excesiva fuerza para abrir envases.
  3. Ejercicio, es importante movilizar la articulación regularmente para evitar perder fuerza muscular.
  4. Fisioterapia, este tratamiento ayuda a disminuir la inflamación y recuperar los rangos de movimiento.
  5. Tratamiento analgésico, muchas veces el dolor es el principal síntoma de la Artrosis por lo que estos pacientes deben usar algún tipo de analgésico para aliviar el dolor.  Estos medicamentos son de varios tipos sin embargo es más seguro y suele ser efectivo el uso de analgésicos como acetaminofen y paracetamol, evitando el riesgo del uso prolongado de los AINEs.
  6. Tratamiento para detener el curso de la enfermedad, algunos medicamentos han demostrado ser eficaces para disminuir el progreso de la enfermedad al retardar el daño del cartílago articular, tal es el caso de la Glucosamina y la Diacereina.
  7. Cuide su alimentación, se ha demostrado que existen alimentos que frenan el progreso de la artrosis.