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jueves, 12 de mayo de 2016

Que tiene que ver la Fibromialgia con el consumo de Maní





La Fibromialgia es una enfermedad caracterizada por dolor, fatiga e insomnio, si bien afecta a los músculos y es considerada como una enfermedad reumática, es posible que la alimentación sea su desencadenante, al menos en un gran número de personas.

Los alimentos son fuentes de nutrientes necesarios para la vida, sin embargo algunos de sus componentes como es el caso de las proteínas son capaces de producir reacciones alérgicas.  Los alimentos clásicamente relacionados con las alergias son la leche de vaca, los huevos y los mariscos, no obstante no son los únicos capaces de producir tales reacciones.

Los principales componentes del maní son los ácidos grasos, que corresponden a poco más del 50% de su peso, especialmente del tipo omega 3 y omega 6, esto lo ha llevado a gozar de gran popularidad como alimento antioxidante y protector cardiovascular; incluso se ha considerado como una práctica saludable ingerirlo como una merienda para evitar los arrebatos de ansiedad por las tardes.

Además de los ácidos grasos, el maní tiene en su composición otras sustancias del tipo proteínas que tienen la capacidad de desencadenar reacciones anormales en el sistema inmunológico produciendo alergias alimentarias, incluso para sorpresa de muchos, el maní es la principal causa de alergias alimentarias severas capaces de provocar una condición conocida como anafilaxia que puede ocasionar la muerte a quien la padece si no es tratada con urgencia.

Muchas veces los cuadros de alergias alimentarias 
pueden ser confuncidos con enfermedades como
el Sindrome del Colon Irritable
Este tipo de reacciones suelen ser muy difíciles de diagnosticar ya que pocas veces se establece una relacional causal entre el consumo del maní y la aparición de síntomas. En el caso de los pacientes con Fibromialgia, la intolerancia alimentaria al maní se manifiesta con dolor abdominal que puede acompañarse o no por evacuaciones blandas o liquidas, esto es confundido con una condición que suele acompañar la Fibromialgia como es el Colon Irritable, este hecho retarda el diagnóstico y prolonga el sufrimiento en estos pacientes.

Esta confusión ocurre al tratar de establecer el diagnostico solo por los síntomas y no practicar estudios confirmatorios que permitan definir cuál es la causa específica de los síntomas.


Muchos estudios apoyan la teoría de que la alergia alimentaria al maní puede además desencadenar crisis y agravar los síntomas en personas con Fibromialgia, incluso en algunos casos retirar el maní de la alimentación contribuye a aliviar los síntomas de los pacientes,  por lo que es recomendable suspender su consumo si se padece de esta condición.



Artículos sobre Fibromialgia

¿Qué puedo hacer en caso de Fibromialgia?   Ver artículo

FIBROMIALGIA, Un dolor difícil de entender   Ver artículo



lunes, 9 de mayo de 2016

FIBROMIALGIA, Un dolor difícil de entender


La palabra Fibromialgia significa dolor en los músculos y tejidos fibrosos que conforman los ligamentos y tendones, es una alteración de la salud aun poco comprendida, sin embargo sus manifestaciones han dejado de ser consideradas parte de un cuadro psicógeno o hipocondría para ser catalogada por la OMS como una enfermedad reumática.

La Fibromialgia afecta entre un 2 a un 6% de la población general,  7 de cada 10 afectados son mujeres con edades comprendidas entre los 20 y 50 años, sin embargo también puede presentarse en ancianos, existiendo estudios que indican que se encuentra presente en aproximadamente un 7.4% de las mujeres entre 70 y 79 años, también ha sido descrita en niños con una incidencia mucho menor en la población infantil.  La mayor incidencia en el sexo femenino suele explicarse por la presencia de tensión emocional al llevar a cabo distintos roles de forma simultánea aunado a la privación del sueño por factores como la formación académica, larga jornada laboral o la crianza de los hijos, en especial niños pequeños.


Fibromialgia y Sistema Nervioso

En pacientes con Fibromialgia se han evidenciado cambios en las sustancias químicas encargadas de regular el funcionamiento del sistema nervioso, comúnmente conocidas como Neurotransmisores, en especial los niveles de Serotonina y Sustancia P transmisores implicados en la regulación de los procesos del estado anímico, dolor y sueño no REM a nivel central, este ultimo cambio en la arquitectura del sueño influye a su vez en la secreción de la Hormona de Crecimiento, lo que se relaciona con la persistencia del dolor por periodos prolongados que presentan las personas con Fibromialgia después de llevar a cabo actividad física como el ejercicio.

Factores como el estrés emocional, la presencia de otras enfermedades reumáticas o el antecedente de traumatismos en el cuello, en especial el Síndrome de Latigazo Cervical, se encuentran presentes en estos pacientes por lo que no puede descartarse que tengan alguna influencia en la aparición de este trastorno.


Cómo se manifiesta esta enfermedad

La Fibromialgia se reconoce por la presencia de una triada clásica que incluye dolor muscular generalizado con más de tres meses de evolución, alteraciones del sueño con cansancio diurno y  un estado emocional que combina ansiedad con depresión. Otros síntomas que pueden estar presentes son la rigidez muscular predominantemente matutina al levantarse o tras periodos de inamovilidad o reposo, molestias tipo hormigueo o hinchazón de las manos, sequedad ocular, colon irritable y una mala tolerancia al esfuerzo manifestada como una exacerbación del dolor tras la actividad física o los esfuerzos.



Ante estos síntomas el diagnostico se confirma cuando al examen físico se evidencia dolor a la palpación de 11 o más de 18 puntos específicos en tronco y miembros, siendo frecuente el enrojecimiento de la piel posterior a su palpación.  En ocasiones puede presentarse cuadros de Fibromialgia con puntos dolorosos localizados en áreas anatómicas específicas, como la columna  cervical o la región lumbar, estos casos suele denominarse Parafibromialgia.

Los estudios complementarios como exámenes de laboratorio y estudios de imágenes como las radiografías y resonancias magnéticas suelen reportar hallazgos dentro de límites normales en estos pacientes, no existiendo ninguna prueba que confirme o corrobore este diagnostico, sin embargo, estas se prescriben con el objeto de descartar otras posibles causas de los síntomas en estos pacientes.

Entre un 25 a 30% de los pacientes con Fibromialgia presentan alteraciones de la esfera mental siendo las más comunes la ansiedad y la depresión.


Cómo deben ser tratadas las personas con FIbromialgia

El enfoque terapéutico más adecuado y eficaz para esta enfermedad se sustenta en un programa de tratamiento multidisciplinario con la intervención de diversos especialistas en el área de terapia del dolor.  El manejo del dolor de estos pacientes no es fácil, por ser una enfermedad no inflamatoria los medicamentos analgésicos antiinfamatorios no suelen brindar ningún alivio.  El tratamiento farmacológico se sustenta entonces en el uso de fármacos que modifiquen los cambios neuroquímicos implicados en la aparición de esta enfermedad como es el caso de los antidepresivos, fármacos neuromoduladores como la Pregabalina y analgésicos opiodes como el Tramadol pueden emplearse solos o en combinación ayudando a controlar eficazmente el dolor. 

Otro aspecto fundamental para controlar el dolor, y por ende  mejorar la calidad de vida de estos pacientes, es la realización de un plan de rehabilitación física basado en  el masaje miofascial y los estiramientos combinado con infiltraciones locales de los puntos dolorosos.  Una vez controlado el dolor el paciente debe mantener una actividad física aeróbica de bajo impacto de forma regular acompañada por una rutina de estiramientos y la puesta en práctica de técnicas de relajación.

Un aspecto de gran importancia en el tratamiento de la Fibromialgia es el adecuado manejo de los trastornos del sueño, en nuestra práctica clínica hemos evidenciado que hasta que no se logra mejorar la calidad del mismo no se obtiene el impacto deseado en la disminución del dolor, al punto que la calidad del sueño se constituye en un marcador de la calidad de manejo analgésico del paciente con Fibromialgia.


 Autor: El Bienestar www.elbienestar.com.ve 

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lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Cómo vive usted su dolor?





El dolor crónico se diferencia del dolor agudo no solo en su duración, sino en el hecho de que deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad, que podrá afectar en mayor o menor grado a quien lo padezca de acuerdo con la forma en que cada quien decida vivir su dolor.


El dolor es algo que probablemente usted no sepa definir pero con seguridad si sabe cómo se “siente”. Tener dolor es algo que para muchos ocurre de forma accidental, episódica o circunstancial, pero para otros va más allá de eso, se trata de un molesto compañero, demasiado constante y tenaz del que no resulta fácil deshacerse.

Algo interesante a la hora de trabajar con personas afectadas por dolor crónico, ese que se queda y persiste por meses o incluso años, es que en ocasiones médico y paciente no van por el mismo camino ni tienen los mismos objetivos.

El médico piensa en las consecuencias para la salud tanto del dolor en si como de la medicación que está prescribiendo para tratarlo, en el plan de tratamiento y en las otras medidas que debe incorporar como la dieta, el ejercicio y la rehabilitación.

Los objetivos del paciente van transformándose con el paso del tiempo, al principio es librarse del dolor, luego aliviarse, por ultimo poder saber quién se hará cargo de él, como afrontara los problemas de salud en adelante sin llegar a ser una carga para los hijos, los padres, la pareja o el núcleo familiar cercano.

Tener dolor lleva a enfrentarse a una situación en donde prevalece la incertidumbre, muchos pacientes son capaces de sobrellevarla e incluso puede decirse que hacen las paces con su dolor y conviven con él; aprenden a sobrellevar los días malos y a disfrutar los días buenos, ya que por suerte el dolor crónico muchas veces es fluctuante y pareciera que de vez en cuando se toma un descanso.

Otros pacientes se desmoronan, no logran aprender a llevar su dolor y por lo tanto este le resulta más molesto, más pesado y más insoportable.  Se trata de personas que caen en situaciones de ansiedad y depresión que los sumen en una profunda desesperanza que hace más difícil poder ayudarlos.

La forma en que cada persona “vive su dolor” es única y depende de un compendio de factores que van desde la estructura de personalidad, entorno laboral y familiar, situación socioeconómica, satisfacción personal, autoestima, entre muchos otros.  En manos del equipo de salud se encuentra identificar el momento oportuno para brindar apoyo psicológico y emocional, que si bien no sustituye a los fármacos y terapias, muchas veces los ayudan a ser más efectivos.

A fin de cuentas lo importante es ayudar a que la persona con dolor pueda vivir de la mejor manera posible, enseñarles que aunque el dolor no desparezca es posible que no sea percibido como algo tan molesto y que puede tenerse una buena calidad de vida a pesar de tener una condición incurable, lo cual no es lo mismo ni remotamente se parece a la condena  que reciben por parte de colegas médicos que los han visto previamente de que “deben acostumbrarse a vivir con dolor”, dictamen que se relatan con tristeza y angustia en la consulta.



miércoles, 15 de julio de 2015

¿Qué es el Dolor Neuropático?



El dolor neuropático es un tipo de dolor producido por la lesión de trayectos nerviosos, se acompaña por una serie de cambios en la sensibilidad y trastornos afectivos.  Este dolor no responde a los analgésicos habituales, siendo necesario emplear en su tratamiento medicamentos capaces de modificar las señales dolorosas a nivel del sistema nervioso. 


El dolor es un síntoma complejo, se trata de una sensación o percepción subjetiva, muy propia de quien la padece, que por lo general resulta desagradable y se acompaña por una experiencia emocional negativa.

Cada quien tiene una forma particular de sentir su dolor, incluso hay personas mas tolerantes que otras ante dolores intensos, esto viene dado por factores genéticos pero sobre todo por la mancera como cada quien enfrenta su enfermedad.

¿Por que me duele?


El dolor es siempre visto como algo negativo, sin embargo tiene una importante función en el organismo ya que es una señal de alarma de que algo no esta bien. De esta manera vemos como el dolor tiene un efecto protector evitando que la noxa continúe y por tanto la lesión empeore.

Existen casos de personas que padecen de un trastornos conocido como insensibilidad congenita al dolor, es una condición en donde quien la padece no puede experimentar dolor, por lo que suele presentar traumatismos importantes con lesiones extensas e incluso amputaciones, por lo general estas personas suelen morir jóvenes por lesiones traumáticas o por el desarrollo de trastornos viscerales diagnosticados de forma tardía.

Cuando el dolor pierde su efecto protector


En algunos casos, el dolor se asocia a una serie de cambios en el sistema nervioso o bien a una lesión de trayectos nerviosos, esto lleva al desarrollo de un tipo distinto de dolor, se trata del dolor neuropático.

Este dolor suele ser de tipo crónico y perdurar en el tiempo, acompañándose de una serie de cambios en la sensibilidad que permiten reconocerlos, estos cambios abarcan experiencias sensoriales distintas como son:

  • Percibir como dolorosos estímulos que por lo general no lo son, tal es el caso de personas que sienten dolor con el roce de la ropa o las sabanas, esto se conoce como Alodinia y es característico de trastornos como la neuralgia postherpetica.
  • Tener una sensibilidad aumentada, se trata de sentir de forma muy intensa estímulos que son mas bien leves, esto se denomina Hiperestesia.
  • Sentir el dolor mas intensamente, o en un área más extensa que el área de la lesión, fenómeno llamado Hiperalgesia.
  • La aparición de sensaciones extrañas tanto de forma espontanea como tras estímulos, lo que se conoce como Parestesias, cuando estas sensaciones son molestas se denominan Disestesias.

Este dolor, por obedecer a una lesión del sistema nervioso, no tiene el objeto o el efecto protector del dolor agudo, se trata de un dolor patológico que es consecuencia de una lesión y no un mecanismo de protección contra la misma.

En el dolor neuropático el dolor puede presentarse espontáneamente en ausencia de estimulo, como es el caso de la neuropatía diabética, caracterizada por la sensación de quemazón o ardor en las plantes de los pies predominantemente en horas de la noche.  

Cual es el tratamiento del Dolor Neuropático


Este tipo de dolor se controla con medicamentos que sean capaces de bloquear la señal dolorosa  a nivel del sistema nervioso central.  Fármacos como los analgésicos y los antiinflamatorios no son efectivos para aliviarlo.

Este efecto bloqueante a nivel central se obtiene con el uso de medicamentos del tipo neuromodulador, es decir, medicamentos capaces de modificar la forma en que se liberan ciertos neurotransmisores, como es el caso de los antidepresivos y los anticonvulsivantes.


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lunes, 11 de mayo de 2015

Rompiendo los ciclos del dolor crónico




Como se planteo en nuestro post anterior, el dolor crónico lleva a la aparición de una serie de ciclos que de ser mal manejados inevitablemente llevaran a quien lo padece al aislamiento y a la incapacidad. En este sentido la actividad física constituye el mejor aliado para romper estos ciclos y evitar quedar atrapado en él.


Si bien tener un dolor permanente o al menos muy frecuentemente no es ni fácil ni agradable, como en toda enfermedad crónica el primer paso es siempre aceptar la enfermedad y hacer las paces con ella.

La enfermedad es parte de la vida cuando se tienen padecimientos crónicos y cuando hay la voluntad es posible vivir con ella teniendo una buena calidad de vida si se logra controlarla adecuadamente disminuyendo el impacto de esta sobre la salud general.

En este sentido modificar y mantener buenos hábitos en la alimentación y en la actividad física son los mejores aliados para romper el ciclo del dolor crónico, incluso estos cambios pueden contribuir a tratar y mejorar la enfermedad que esta originando el dolor.

En el caso particular del ejercicio es posible que al comienzo ejercitarse empeore un poco el dolor, sin embargo en la medida que lo practique de forma regular vera como se incrementan tanto su fuerza como su resistencia y su flexibilidad lo cual le ayudara a disminuir el dolor y la rigidez.

La forma correcta de iniciar el ejercicio


Antes de dar inicio a un aumento en su actividad física es recomendable que sea evaluado por su médico con la finalidad de poder determinar su estado general de salud e identificar cualquier condición que constituya una contraindicación o bien que amerite ser controlada previamente  para poder realizar ejercicio de forma segura.

Si tiene mucho tiempo sin ejercitarse o existen limitaciones físicas producto de enfermedades musculo esqueléticas o articulares la mejor forma de iniciarse en la actividad física es guiado por un fisioterapeuta, llevando a cabo actividades de estiramiento y de amplitud de rango de movimiento articular. Posteriormente se podrán incorporar ejercicios aerobicos de bajo impacto como caminar o nadar incrementando la fuerza con aditamentos tipo pesas o ligas.

Al inicio debe ejercitarse por periodos de  tiempo breves y con actividad de poca intensidad, posteriormente en lo que vaya adquiriendo resistencia podrá incrementar estos  parámetros a tolerancia.

Cree una rutina y esmerese en cumplirla


La constancia es la clave del éxito, y en este sentido el ejercicio no escapa a esta máxima, para lograr ser constante le serán útiles los siguientes consejos:


  • Ubique un horario que le resulte cómodo y que pueda mantener en el tiempo, procure que alcance al menos los 30 minutos al día, de 3 a 5 veces por semana.
  • Busque un sitio cómodo o que le resulte agradable que además sea de fácil acceso y le quede cerca de su residencia.
  • Lleve a cabo una actividad que sea de su agrado y con la que se sienta a gusto. No olvide calentar antes de practicar cualquier actividad física.
  • Incremente la actividad física en sus actividades diarias, una buena forma de hacerlo es procurar usar las escaleras en vez del ascensor, caminar trayectos mas largos para ir al trabajo o al dirigirse a algún sitio, desplácese de una a otra área de su casa varias veces al día.
  • Premiese cada vez que logre las metas.
  • Si el dolor se intensifica o aparece un dolor con un patrón distinto al que usted esta habituado deténgase y consulte a su médico.





viernes, 1 de mayo de 2015

Ciclos del dolor crónico



Las personas que padecen enfermedades dolorosas crónicas suelen comparan su día a día con una montaña rusa, ya que tienden a alternar entre días buenos en los que se sienten bien y disfrutan de un buen ánimo, con días malos en los que se encuentran indefensos y algo frustrados. El mal manejo de esta situación puede llevarlo a quedar atrapado en un ciclo de dolor que lo llevara a sentirse cada vez más aislado y frustrado.


El dolor crónico es una enfermedad bastante compleja, aunque el dolor permanezca en el tiempo, rara vez lo hace en la misma intensidad, incluso aunque se encuentre localizado cuando una parte de usted tiene dolor todo su cuerpo reacciona de una u otra forma. 

Convivir con un dolor crónico hace que las emociones pasen por una serie de altibajos, en especial cuando se asocian síntomas como debilidad, pérdida de la fuerza y rigidez que aumentan aún más la limitación para ejecutar las distintas actividades, llevando a que las tareas cotidianas resulten  muy difíciles o incluso imposibles de ser llevadas a cabo.

Este fenómeno por lo general va ocurriendo de una manera secuencial cumpliendo las cinco etapas que se muestran en el siguiente diagrama.





  • Disminución de la actividad. El dolor y la limitación afectan la capacidad de movimiento lo que hace que disminuya la actividad, las tareas suelen posponerse esperando por un mejor momento para hacerlas, cuando disminuya el dolor o se encuentre en un mejor estado de ánimo.
  • Aumento de la actividad.  Los días buenos en los que se siente mejor con frecuencia son dedicados a “ponerse al día”, se llevan a cabo diversas actividades ya que la sensación de alivio es interpretada como que puede hacer todo lo que quiera sin problema.
  • Aumento del dolor, disminución de la actividad. Luego de un día de aumento de la actividad inevitablemente vendrá la crisis, con una intensidad que podrá incluso hacer que no logre salir de su cama.  Esto se acompaña de un gran sentimiento de culpa y autocastigo por haberse excedido a sabiendas que no debía hacerlo.  En este momento la frustración  es máxima.
  • Disminución de la condición física. Estos ciclos de aumento de la actividad /aumento del dolor llevan a que se opte por disminuir la actividad como un mecanismo para prevenir el aumento del dolor, esto afecta la masa muscular y por lo tanto la resistencia, la fuerza y la capacidad física. Esto incrementa aún más el cansancio y la poca tolerancia al ejercicio llevando a la incapacidad.
  • Aislamiento. La fatiga y el cansancio no solo merman la capacidad de llevar a cabo las distintas actividades laborales sino son capaces también de limitar las actividades sociales, la persona con dolor crónico se aísla no solo de su trabajo, lo hace también del compartir con sus familiares y amigos, quienes se acostumbran a hacer las actividades del hogar sin su ayuda y a salir a comer afuera sin él, los amigos también se van alejando hasta que finalmente queda sola.



Este ciclo del dolor crónico es una trampa en la que caen muchas personas con dolor, siendo muy difícil salir de él una vez que se ha completado.  

Sin embargo no es imposible romperlo, con voluntad y la puesta en práctica de una serie de herramientas, que compartiremos en nuestro próximo post, puede lograrse llevar mejor el dolor crónico, manteniéndose activo y disfrutando de una buena calidad de vida.


domingo, 19 de abril de 2015

Dolor crónico: 7 consejos para sobrellevar un día difícil



El dolor crónico es una molestia que afecta notablemente la calidad de vida de quien lo padece si no es tratado adecuadamente, sin embargo los pacientes que están bien controlados pueden tener en ocasiones días difíciles, cuyo impacto puede minimizarse al poner en práctica estos 7 consejos.


Toda persona afectada por algún problema de salud capaz de producir dolor crónico ha podido constatar que la intensidad de su dolor varía a pesar de estar cumpliendo el tratamiento, fenómeno que puede ocurrir por varios factores.

Tensión en el trabajo o en el hogar, días de fiesta, visitas de familiares o amigos, compromisos, deudas o incluso llevar a cabo alguna actividad placentera pueden llevarle a pasar un día difícil.

1. Identifique su causa


Si presta atención podrá identificar los distintos factores que pueden hacerle tener un día difícil, esto le ayudará a estar preparado cuando ocurren situaciones similares, al tiempo que podrá ser usado para distribuir mejor sus actividades con la finalidad de prevenir la agravación del dolor.

2.  Elabore un plan


Muchas actividades son inevitables y debe afrontarlas, cuando sepa que viene un día difícil planifique las distintas tareas que va a llevar a cabo de manera tal que incluya pausas y descanso entre distintas actividades, incluso es conveniente posponer aquellas que puedan aumentar su malestar y que no tengan que ser ejecutadas obligatoriamente en ese día.

3.  Salga del círculo del dolor


Los días en que el dolor está presente con seguridad va a ser querer quedarse solo, esto muchas veces no es conveniente porque la soledad no es más que una oportunidad para dedicarse a pensar y lamentarse por su dolor y su condición de salud. Procure tener alguna compañía con la que pueda llevar a cabo algo que lo distraiga o lo mantenga ocupado, salga algún lugar que le resulte placentero, visite a alguien, realice una actividad recreativa, pero eso sí, mantenga toda conversación y toda acción lejos del dolor.

4.  No se preocupe, ocúpese


Cuando atraviese un día malo procure entender que hay una razón para ello y que también hay muchos días buenos, no se estanque y no tome decisiones acerca de su tratamiento en esos días, simplemente ocúpese en seguir la rutina de medicamentos, ejercicios o estilo de vida que debe mantener.

5.  Mantenga su horario


Los días difíciles son un mal momento para sobrecargarse con algunas actividades, especialmente las laborales, así que no es el mejor momento para el trabajar en exceso.  Igualmente no es un día para no llevar a cabo ninguna actividad ya que la falta de actividad física también puede influir negativamente en su dolor dando lugar a la aparición de síntomas molestos como la rigidez articular.

6.  Ponga en práctica alguna técnica de relajación


Un gran aliado de los días difíciles es la puesta en práctica de técnicas de relajación, escuche música suave, efectúe alguna una actividad que lo relaje, ponga en práctica alguna técnica o ejercicios de respiración. En ocasiones es útil llevar a cabo visualizaciones de momentos que hayan resultado plácidos o confortables, vuelva a sentir ese momento tratando de hacerlo con todos sus sentidos.

7.  Sea formal con sus medicamentos


En muchas condiciones dolorosas los pacientes cuentan con un tratamiento de base y un esquema de medicación para casos de crisis, cuando vaya a su control regular pídale a su médico que le indique que puede hacer en caso de una agravación, así como de qué manera podrá diferenciar entre un simple aumento en la intensidad de los síntomas o la aparición de otras condición que deba ser tratada. 

Revise la medicación que está recibiendo y verifique si  la está tomando de forma apropiada, igualmente precise si está tomando el medicamento exacto que le indicó su médico o le fue sustituido por otra marca al momento de suministrárselo o vendérselo, ya que en ocasiones los pacientes pueden tener menos efectos con los cambios en las marcas de los medicamentos a pesar de que se trate de la misma molécula o principio activo.

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Qué son las Enfermedades Reumáticas?


El dolor es la principal causa de consulta al médico, constituye un síntoma subjetivo que lo lleva a ser definido como una sensación desagradable para quien la padece, puede presentarse en cualquier lugar o región anatómica del organismo obedeciendo a múltiples causas.  Cuando  afecta al aparato locomotor, estructura que nos permite movilizarnos y llevar a cabo nuestra vida de relación, adquiere una connotación especial y pasa a llamarse Reumatismo.

El Reumatismo no es una enfermedad en sí, este término se refiere más bien a un gran grupo de enfermedades que tienen como factor común la presencia de dolor, rigidez y limitación para el movimiento que afecta a músculos y articulaciones, estas además no son exclusivas de los ancianos, de hecho, muchas enfermedades reumáticas tienen inicio en edades tempranas, incluso durante la infancia. 

Los tipos más frecuentes de Reumatismos son los de tipo degenerativo asociados con el sobreuso, como es el caso de la Artrosis, enfermedad en la que el cartílago articular se desgasta ocasionando dolor y traquido de las articulaciones durante el movimiento, esta es la enfermedad articular más frecuente presentándose en más de la mitad de la población mayor de 60 años, afecta principalmente la columna, cadera y rodillas,  relacionandose con el sobreuso de las mismas y la obesidad.  

Otras formas también frecuentes la constituyen las Artritis postraumáticas, trastornos como la Gota, afección en la que los niveles elevados de acido úrico en la sangre generan depósitos de cristales que inflaman las articulaciones, clásicamente el hallux, mejor conocido como dedo gordo del pie y las Artritis sépticas en las que un agente infeccioso invade el interior articular. 

Causas menos frecuentes pero más complejas las constituyen enfermedades inmunológicas en las que se generan una serie de anticuerpos que destruyen las articulaciones y el tejido conectivo que las rodea, tal es el caso de la Artritis Reumatoidea, el Lupus eritematoso, la Esclerodermia, Polimiositis, Dermatomiositis y Artritis Reactivas.  Estas se acompañan por síntomas variados ya que afectan a todo el organismo y no solo al aparato locomotor, suelen afectar a mujeres jóvenes convirtiéndose en una importante causa de incapacidad.

Enfrentarse a una enfermedad reumática no significa estar desahuciado o quedar condenado a la incapacidad, si bien estos trastornos son complejos, su diagnostico y tratamiento oportunos pueden detener su progresión ayudando al paciente a tener una buena calidad de vida, esto solo es posible si el paciente busca ayuda oportuna para lo cual es de suma importancia evitar la automedicación, hábito que no hace más que ocultar síntomas importantes llevando a un diagnostico tardío.  

      Una vez hecho el diagnostico e instaurado el tratamiento es importante que el paciente comprenda que los calmantes son solo eso: calmantes, es decir, medicamentos que alivian pero que no cambian el curso de la enfermedad, de ahí la necesidad de emplear medicamentos antirreumáticos específicos que la controlen, detengan su progreso y eviten el daño articular y la incapacidad, su más temida complicación. Estos tratamientos suelen complementarse con la terapia del dolor, para aliviar la principal molestia que afecta a los pacientes y la fisioterapia con la que se logra recuperar y mantener los rangos de amplitud de movimientos así como fortalecer la musculatura para proteger las articulaciones.

Si usted tiene dolor de corta duración relacionado con algún esfuerzo que mejora y tiende a desaparecer con el reposo, seguramente no tiene nada de que preocuparse, pero si el dolor persiste o aparece periódicamente, dura más de seis semanas y se acompaña por rigidez por las mañanas o después de permanecer inactivo por algún tiempo, aumento de volumen, calor o enrojecimiento de sus articulaciones, es hora de visitar a un especialista.



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