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miércoles, 30 de julio de 2014

Dolor articular y ritmo circadiano




Nuestro cuerpo esta dotado de un sistema complejo de relojes biológicos capaces de regular la producción de diversas hormonas de forma cíclica a lo largo del día. La perturbación de este sistema afecta directamente al sistema inmunológico produciendo patrones típicos de agravación de enfermedades como la artritis reumatoidea cuyos sintomas son mas intensos al levantarse, disminuyendo progresivamente con el correr del día.


Los pacientes con artritis inflamatorias como la Artritis Reumatoide presentan variaciones en el dolor y la inflamación a lo largo del día, por lo general estas molestias son más intensas por la mañana y suelen mejorar con el paso de las horas.

Este fenómeno ha sido atribuido a factores como el reposo y la disminución de la temperatura ambiental a primeras horas de la mañana, sin embargo investigaciones recientes han puesto en evidencia que la inflamación articular es producto del efecto de numerosas sustancias producidas en el organismo con un patrón de secreción relacionado con el ritmo circadiano.

Así como el reloj biológico regula funciones cíclicas como el sueño y la vigilia, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, también tiene efecto sobre la producción de hormonas y el funcionamiento del sistema inmunológico.  Este reloj se encuentra ubicado en la profundidad del cerebro por detrás de los nervios ópticos, que le llevan información directa procedente de la retina que le permite saber si es de día o de noche, y por encima de estructuras como el hipotálamo y la hipófisis, que son los ejes reguladores de la producción hormonal del organismo.

La perturbación del reloj biológico trae consigo una serie de cambios, entre ellos la afectación del funcionamiento del sistema inmunológico.  Esto se pone en evidencia en sujetos que trabajan turnos nocturnos, cuidadores de enfermos que deben permanecer despiertos, personas que deben viajar frecuentemente atravesando varios husos horarios (jet-lag) y personas con insomnio.  En estos grupos se ha encontrado una mayor incidencia de enfermedades como el síndrome metabólico, que es capaz de exacerbar el aumento de la producción de sustancias inflamatorias que además de incidir sobre las articulaciones tienen un impacto negativo sobre el sistema cardiovascular.

Existen dos hormonas que tienen un patrón de secreción directamente relacionado con el ritmo circadiano y que tienen la capacidad de afectar al sistema inmunológico, ellas son la Melatonina y el Cortisol.  La Melatonina es una sustancia relacionada con el sueño, su secreción se inicia durante la oscuridad alcanzando su pico máximo cerca de la media noche.  El Cortisol por su parte tiene niveles máximos durante la mañana y disminuye progresivamente al finalizar el día, esta hormona tiene un efecto más bien antiinflamatorio.

La Melatonina es capaz de estimular la producción de una serie de sustancias que activan los procesos inflamatorios, especialmente la Interleuquina 6 (IL-6), esta sustancia es producida en gran parte por unas células sanguíneas  conocidas como Linfocitos T y tiene entre sus efectos la capacidad de activar el sistema inmunológico para que lleve a cabo la producción de sustancias que originan inflamación y destrucción articular. Los pacientes con artritis reumatoide producen mayores niveles de Melatonina lo que pudiera relacionarse con el proceso inflamatorio articular y su agravación al inicio del día.


De esta investigación se desprenden 2 interesantes conclusiones:


  • La identificación de las relaciones entre la secreción de sustancias inflamatorias y los ritmos biológicos abre la puerta a la necesidad de adaptar los esquemas de tratamiento a estos fenómenos con la finalidad de emplear los medicamentos en los horarios en que resulten más eficaces para llevar a cabo los efectos esperados. 
  • Debe hacer reflexionar sobre la automedicación en personas con enfermedades crónicas, sustancias como la Melatonina son consideradas como “naturales” por muchas personas quienes la emplean para ayudar a conciliar el sueño, en el caso de pacientes con artritis reumatoide el uso de esta hormona es capaz de agravar el cuadro originando más dolor e inflamación articular.

sábado, 26 de julio de 2014

Dolor muscular por Estatinas




El dolor muscular es un síntoma comúnmente asociado con los esfuerzos y la práctica de actividad física, sin embargo puede ser también un efecto secundario por el uso de medicamentos, algunos de ellos muy prescritos, como es el caso de las Estatinas que son los medicamentos más usados para tratar los niveles elevados de colesterol.


El dolor muscular es una molestia muy común, suele presentarse tras un esfuerzo, un traumatismo, al hacer actividades que involucran movimientos repetitivos o posterior a la práctica de algunas actividades deportivas.  Aparece como consecuencia de la inflamación de los músculos y demás tejidos involucrados con el movimiento, por lo general es como una presión y su tendencia es a ir disminuyendo progresivamente su intensidad hasta que al cabo de dos o tres días desaparece.

En ocasiones algunas personas presentan dolor en los músculos sin que exista ninguna de estas condiciones, como ocurre en aquellos que usan medicamentos para disminuir los niveles de colesterol en sangre del tipo estatinas. 

Estos medicamentos son la primera línea de tratamiento para disminuir los niveles   de colesterol en sangre, así como para prevenir infartos. Si bien son medicamentos seguros, entre sus efectos adversos se describe la posibilidad de afectar los músculos produciendo una enfermedad conocida como miopatía que produce molestias como dolor en los músculos, debilidad y cansancio, esta aparece en 10 de cada 100 personas que toman este tipo de medicamentos y pueden presentarse desde el momento de iniciar la terapia hasta un lapso de seis meses posterior a su comienzo.

En un menor número de casos, aproximadamente 1 por cada 10.000, puede ocurrir una condición más seria conocida como Rabdomiólisis en la que se produce una gran inflamación del músculo con liberación de sustancias a la sangre capaces de causar fallas de los riñones, esta es una condición seria que amerita tratamiento de urgencia.

El dolor muscular por estos fármacos se relaciona directamente con el tipo de estatina usada y su dosis. Existen muchos tipos de estatinas, las más usadas con la pravastatina, atorvastatina, simvastatina y rosuvastatina, las diferencias básicas entre ellas radican en su potencia, su capacidad de producir efectos secundarios y la posibilidad de que se presenten efectos adversos cuando se usan en conjunto con otros medicamentos.

En el caso del dolor muscular por estatinas es posible evidenciar que estos medicamentos son su causa por la determinación en sangre de los niveles de CPK, una enzima llamada Creatin Fosfoquinasa, que puede estar elevada, aunque en los casos de dolor leve suelen encontrarse normales.

Existen algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar dolor muscular por estatinas, como la presencia de enfermedades reumáticas o musculares asociadas, personas delgadas con poca masa muscular, enfermedades asociadas como problemas del hígado, alteraciones de la glándula tiroides y diabetes, consumo acentuado de bebidas alcohólicas, personas que reciben otros medicamentos  y los ancianos. 

En los pacientes que desarrollan dolor muscular con las estatinas es necesario descontinuar el tratamiento, esta medida es suficiente para revertir los efectos adversos sobre el músculo.  Sin embargo, esto debe evaluarse bien en conjunto con el cardiólogo tratante ya que se perdería el efecto protector cardiovascular de estos fármacos, que no dependen solo de disminuir los niveles de colesterol sino que derivan de una propiedad asociada a las estatinas conocida como efecto pleiotrópico, que contribuye a estabilizar las placas de ateroma de las arterias, evitar la formación de trombos o coágulos y dilatar los vasos sanguíneos. 

En los casos de dolor sin alteraciones enzimáticas puede ser útil disminuir las dosis, pasar a un esquema de toma interdiaria o cambiar a otra estatina de menor potencia, esto ayuda a quitar el dolor muscular manteniendo la prevención cardiovascular.


Si bien aun no se encuentra claro cuál es el mecanismo exacto por el que las estatinas producen dolor muscular, hay evidencia que apunta  a que el mecanismo que probablemente se relaciona con este hecho es que estos fármacos disminuyen los niveles de una sustancia conocida como Coenzima Q10 que se encuentra en las mitocondrias de las células en donde interviene en los procesos metabólicos que generan energía. En muchos casos la prescripción de suplementos de Coenzima Q10 en personas que toman estatinas contribuye a mejorar los síntomas.

miércoles, 23 de julio de 2014

Síndrome del Túnel del Carpo


Uno de los problemas más frecuentes asociados a mala postura al trabajar con el computador es el síndrome del túnel del carpo.  Esta enfermedad  produce adormecimiento, calambres y corrientazos en las manos pudiendo llevar a la incapacidad.  


      Muchas veces la ejecución de distintos tipos de trabajos y oficios va asociada a la aparición de riesgos para la salud.   Estos riesgos dependerán tanto de la tarea a ejecutar, como de las condiciones del medio ambiente en las que se lleva a cabo el trabajo (iluminación, ruido y temperatura, entre otras). De esta manera surgen las enfermedades ocupacionales, que se encuentran directamente asociadas a la actividad realizada, incluyendo alteraciones tanto del orden físico como mental. 

 En orden de frecuencia, las enfermedades ocupacionales más comunes son los trastornos músculo esqueléticos (lumbago, problemas de la columna cervical, bursitis, tendinitis, desgarros musculares, artrosis y síndrome del túnel del carpo, entre otras), le siguen la sordera ocupacional, las intoxicaciones, las enfermedades de la piel y las enfermedades respiratorias.


¿Qué es el Síndrome del Túnel del Carpo?



Con mucha frecuencia acuden a consulta oficinistas, secretarias, transcriptores de datos, operadores de distintos tipos de máquinas y herramientas, por presentar molestias caracterizadas por adormecimiento de una o ambas manos, acompañado por sensaciones como entumecimiento, hormigueo, calambres o corrientazos desde la muñeca hacia la palma de la mano, en especial, y más frecuentemente hacia el pulgar, índice, dedo medio y borde externo del dedo anular.

Estas molestias suelen aparecer en forma progresiva, incrementando gradualmente su intensidad en el transcurso de semanas o meses, suelen estar exacerbadas en los períodos de mayor actividad laboral.

Muchas veces estas molestias son atribuidas a cansancio o esfuerzos prolongados en el trabajo, por lo que la  persona suele consultar cuando el dolor alcanza una intensidad difícil de soportar o bien se comienza a perder la fuerza en la mano. Lamentablemente se pierde tiempo útil y la oportunidad de un diagnóstico y tratamiento temprano.





Para llegar al diagnóstico de esta alteración se hace una historia clínica en la que se identifican factores asociados, siendo los más importantes las actividades que ejecuta el paciente.  Existen algunas enfermedades y condiciones asociadas a esta enfermedad que suelen predisponerla o agravarla, como es el caso de la diabetes, los problemas tiroideos y el embarazo.  Un examen físico exhaustivo, en el que se ejecutan algunas maniobras, suele identificar claramente el problema y diferenciarlo de otras causas de dolor en las manos.  En ocasiones se suele practicar el estudio de Electromiogafía, con el cual se determina el estado de la conducción nerviosa, este examen suele ser la herramienta que brinda el diagnostico definitivo y permite diferenciar el síndrome del túnel del carpo de otros problemas médicos con síntomas similares, la Electromiografía permite además establecer el grado de afectación del nervio.



¿A qué se debe Síndrome del Túnel del Carpo?



La muñeca constituye un canal en el que ubican una gran cantidad de estructuras.  Allí encontramos los tendones que permiten flexionar los dedos y empuñar la mano, los vasos sanguíneos regionales, así como la estructura nerviosa que permiten la movilidad y la sensibilidad de la mano, denominado nervio mediano.   

Este canal tiene la forma de un túnel,  en el que una pared la constituyen los huesos de la muñeca (que son ocho en total) y la otra corresponde a un anillo fibroso denominado ligamento anterior del carpo.

Dado que este espacio es muy estrecho, cualquier proceso inflamatorio a ese nivel produce un aumento de volumen de las estructuras que allí se encuentran lo cual hace que se produzca compresión de los nervios que pasan por allí, en especial el Nervio Mediano.

La compresión de este nervio altera su funcionamiento, enviando al cerebro una serie de señales, que hacen que la persona perciba las sensaciones anormales antes descritas.




Qué opciones tienen estos pacientes



Los síntomas del túnel del carpo suelen desaparecer con un tratamiento médico adecuado basado en: el uso de medicamentos que contribuyan a eliminar la inflamación y mejorar la conducción nerviosa, la terapia del dolor a nivel local, la rehabilitación física y el reposo o cese de la actividad que produjo la lesión.

Una vez eliminados los síntomas es imprescindible llevar a cabo actividades de educación sanitaria e higiene postural, las cuales se enfocan en entrenar al trabajador en la forma correcta de llevar a cabo las actividades para prevenir la aparición, o bien la reaparición, de lesiones.

Muchas veces los pacientes que acuden con molestias en las manos, a los que se les diagnostica Síndrome del Túnel del Carpo, suelen preocuparse al recibir este diagnostico ya que piensan que su única opción es la cirugía.  Realmente el tratamiento quirúrgico se lleva a cabo en los casos en los que no hay respuesta con el tratamiento conservador basado en la fisioterapia y suelen ser pocos casos.



¿Es posible prevenir esta afección?



La mejor intervención médica ante el síndrome del túnel del carpo, es la llamada Prevención Primaria, consistente en capacitar y formar al trabajador en qué es el síndrome del túnel del carpo y cómo prevenir su aparición mediante la implementación de una serie de medidas de tipo ergonómico durante la ejecución de la actividad laboral. 

Una vez que el trabajador se ha lesionado, debe ser tratado para recuperar la salud e igualmente debe ser capacitado y formado para prevenir nuevas lesiones.

sábado, 19 de julio de 2014

Artrosis: Qué es y Cuál es su tratamiento




La Artrosis es la enfermedad degenerativa más frecuente, al llegar a los 70 años más de un 80% de las personas tendrán algún síntoma relacionado con esta enfermedad. Su aparición se relaciona con la sobrecarga mecánica por lo que si se toman las medidas apropiadas es posible prevenirla, una vez que se instaura es posible tratarla con lo que se logran aliviar los síntomas y mantener la independencia y capacidad de movimiento.  


La palabra Artritis es un término que se refiere a  la presencia de dolor, aumento de volumen y limitación para la movilización de las articulaciones; estos síntomas obedecen a muchas las causas, de allí que existan varios tipos de artritis. La Artrosis es un tipo de artritis en la cual el cartílago, que es un tejido que recubre a los huesos en los sitios donde se unen entre sí, sufre un proceso degenerativo, esto origina una serie de cambios en el hueso subyacente que dan lugar a la aparición de las manifestaciones propias de esta enfermedad.

La artrosis se relaciona directamente con procesos como el sobreuso, la sobrecarga articular y el  envejecimiento, siendo la enfermedad más frecuente en el anciano, en ella la capacidad de reparación del daño producido al cartílago por factores como la carga dinámica de las articulaciones y los traumatismos se encuentra francamente disminuida, el envejecimiento afecta además a los principales elementos protectores de la articulación como son los músculos y ligamentos que la rodean, los músculos suelen atrofiarse y mientras que los ligamentos se distienden tornándose menos capaces de absorber las distintas fuerzas que se generan sobre las articulaciones. 

Otro factor de gran importancia en el desarrollo de esta enfermedad lo constituye la sobrecarga que acompaña a condiciones como el sobrepeso y obesidad, especialmente en el caso de artrosis de columna vertebral, cadera y rodilla.


Síntomas de la Artrosis


El dolor articular producido por artrosis se relaciona con la actividad física, suele aparecer durante el movimiento o poco después de iniciar el mismo y tiende a mejorar tras el reposo, en ocasiones puede acompañarse por rigidez de la articulación al levantarse de pocos minutos de duración que cede tras el inicio de los movimientos. En caso más avanzados aparece el traquido con la movilización de la articulación e incluso puede presentarse cierto grado de deformidad especialmente a nivel de las manos y las rodillas.


Tratamiento de la Artrosis



El tratamiento de la artrosis tiene como objeto aliviar el dolor y prevenir la pérdida de la función física. Dado que la artrosis se relacionan directamente con la presencia de factores mecánicos es importante disminuir la carga de la articulación afectada, para ello es necesario evitar llevar a cabo actividades que sobrecarguen la articulación, mejorar la condición física en especial la fuerza de la musculatura regional y disminuir el peso corporal.  En ocasiones se requiere del uso de elementos que permiten redistribuir la carga, como el bastón la muleta o la andadera.

Los medicamentos del tipo analgésicos y anti inflamatorios contribuyen a aliviar el dolor, pero no detienen el progreso de la enfermedad.  Otros fármacos ampliamente usados que ayudan a detener el proceso de deterioro del cartílago e incluso a reparar el daño que ya se ha producido, este grupo se incluyen medicamentos como la Glucosamina el Sulfato de Chondroitin y el Ácido Hialurónico, más recientemente se dispone de terapias como la aplicación intraarticular de los factores de crecimiento derivados de las plaquetas, aunque hay muchas controversias en la literatura médica al respecto, la práctica nos ha enseñado que bien indicados son de gran ayuda para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de estos pacientes.


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sábado, 12 de julio de 2014

Efecto del sobrepeso y la obesidad sobre la rodilla




El sobrepeso y la obesidad se acompañan de una importante sobrecarga mecánica sobre las articulaciones, especialmente sobre la articulación de la rodilla, que puede alcanzar un gran deterioro cuando la sobrecarga se acompaña además factores como el impacto.


Los cambios articulares propios de la artrosis afectan al cartílago articular, este revestimiento suele deteriorarse cuando las articulaciones son usadas de forma excesiva o son sometidas a esfuerzos y sobrecargas para las que no se encuentran preparadas. 

La artrosis es capaz de afectar a cualquier articulación de una forma que puede ser predecible si se toman en cuenta factores como la genética, el tipo de actividad laboral que se ejecuta, práctica deportiva, hobbies y sobre todo el peso corporal.  Estas condiciones son capaces de ocasionar daño progresivo en el cartílago que muchas veces se manifiesta a mediano y largo plazo con dolor iniciado y agravado con los movimientos, en grados más avanzados se acompaña además por traquido en las articulaciones afectadas. 

Es interesante resaltar que el cartílago articular tiene un grosor de unos 3 mm y carece tanto de vasos sanguíneos como terminaciones nerviosas, el cartílago como tal no duele, el dolor en la artrosis se origina en el hueso que se ubica por debajo del cartílago conocido como hueso subcondral.

El sobrepeso y la obesidad están directamente relacionados con el desarrollo de artrosis especialmente en las mujeres. Varios estudios han puesto en evidencia que si se comparan mujeres obesas y mujeres con peso normal que tienen grados similares de artrosis de la rodilla, las obesas refieren mayor intensidad del dolor, incluso en la medida que aumenta el Índice de Masa Corporal (relación entre el peso corporal y la estatura en la que a mayor peso mayor índice de masa corporal) incrementa el grado de dolor asignado en las escalas que lo cuantifican. 

El impacto por su parte incrementa el efecto del peso sobre la articulación, exacerbando su deterioro.  Las actividades de alto impacto como correr y saltar son capaces de lesionar por si mismas esta articulación.

Además del factor mecánico del aumento de carga relacionado con el peso no se excluye la posibilidad de que algunos factores metabólicos propios de la obesidad sean capaces de afectar directamente al cartílago, como lo son los niveles elevados de sustancias como la Leptina y las Interleuquinas que tienen un efecto inflamatorio sobre los tejidos, especialmente el cartílago articular.

Efectos de bajar de peso


Bajar de peso contribuye a disminuir el dolor, lo que permite aumentar la actividad física y por ende disminuir aún más el peso corporal.  La actividad física por su parte fortalece la musculatura y mejora tanto la flexibilidad como los rangos de movimiento lo que estabiliza la articulación y disminuye el progreso de la artrosis.

Las personas con artrosis de la rodilla pueden practicar actividad física, son muchos los beneficios del ejercicio en personas con enfermedades articulares.




sábado, 5 de julio de 2014

Osteoporosis: ¿Qué es y por qué se produce?





La Osteoporosis es una perdida de la densidad mineral del hueso que se asocia con la aparición de fracturas ante traumatismos mínimos, anteriormente era considerada como un aspecto normal del proceso de envejecimiento, hoy en día es visto como un trastorno que puede prevenirse y tratarse.



Los huesos están formados por tejido orgánico y minerales que le confieren su dureza y resistencia. El estado que tendrán los huesos cuando se llegue a edades avanzadas depende en gran medida del aporte de calcio que la persona haya recibido a lo largo de su vida.

Los huesos tienden a captar grandes cantidades de calcio en edades jóvenes, la cantidad máxima que una persona es capaz de acumular se alcanza en la tercera década de la vida, a partir de los 35 años se invierte el proceso y es mayor la cantidad de calcio que se pierde que la que se acumula en los huesos,  esta pérdida progresiva lleva a la desmineralización del hueso apareciendo los trastornos conocidos como osteopenia y osteoporosis.

La Osteopenia ocurre cuando la masa ósea disminuye sobrepasando el umbral crítico por debajo del cual existe un riesgo de que se produzcan fracturas espontáneas o por traumas mínimos,  cuando la pérdida de la masa ósea es aún mayor de este nivel estamos en presencia de un nivel de mayor desgaste conocido como Osteoporosis que, como bien refleja este nombre, hace que el hueso se torne poroso.

Este proceso de desmineralización aparece con mayor frecuencia al incrementarse la edad, en las mujeres tiende a acelerarse al llegar la menopausia, esto debido a la disminución en la producción de estrógenos, dando origen a la forma más frecuente de osteoporosis: la osteoporosis posmenopáusica que suele afectar con mayor  frecuencia a las vértebras de la columna dorsal.  Sin embargo, existen otros factores asociados que permiten identificar a las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, como son:
  • Antecedentes familiares de osteoporosis.
  • Constitución corporal delgada / baja talla.
  • Raza blanca o asiática. Piel clara y fina.
  • Mujeres que no han tenido embarazos, o padecieron déficit de estrógenos.
  • Menopausia temprana espontánea o quirúrgica (antes de los 40 años).
  • Aporte de calcio insuficiente / intolerancia a los alimentos lácteos.
  • Ingesta excesiva de alcohol.
  • Hábito de fumar (tabaquismo).
  • Ingesta elevada de café y productos con cafeína.
  • Administración prolongada de algunos medicamentos, como  corticoides (esteroides), diuréticos, anticonvulsivantes, medicamentos tiroideos y antiácidos.
  • Inmovilización prolongada / estilo de vida sedentario.
  • Antecedentes de fracturas ante un traumatismo leve.
  • Enfermedades como artritis reumatoidea y problemas hepáticos.
  • Cirugía gástrica e intestinal


La osteoporosis es una enfermedad asintomática, cuando hay dolor, que puede localizarse en espalda, caderas o muñecas, es debido a algún tipo de fractura.  En ocasiones una persona aparentemente sana descubre que tiene osteoporosis por un examen de rutina o por una fractura producida por un traumatismo leve o de forma espontánea al cargar peso o evitar alguna caída.   Cabe destacar que las caídas son, a su vez, mas frecuentes conforme las personas envejecen, ya que se asocian factores como trastornos y pérdida de la visión, cataratas, inestabilidad para la marcha,  debilidad muscular, demencia y diversas formas de enfermedad articular que limitan los movimientos.

Las fracturas que se producen a nivel de la columna hacen que las vértebras se aplasten y adquieran la forma de una cuña, llevando a una deformidad de la espalda en forma de joroba y la consiguiente perdida de estatura. Las fracturas de la cadera son más graves y en pacientes de edad avanzada sólo pueden ser tratadas colocando una prótesis de cadera mediante cirugía.


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miércoles, 2 de julio de 2014

Lesiones en las Rodillas, causas y cómo prevenirlas



       
La rodilla es una de las articulaciones que se lesiona con mayor frecuencia, esto en parte es debido a que es la más expuesta y menos protegida contra las lesiones mecánicas, lo que la hace especialmente susceptible ante los traumatismos, siendo además el blanco de enfermedades degenerativas como la artrosis. 

La articulación de la rodilla involucra tres huesos, el fémur, la tibia y la rotula,  además de dos estructuras flexibles que son los meniscos, éstos últimos tienen como función eliminar el contacto directo y reducir la fricción entre los huesos durante el movimiento, en su exterior la articulación se halla revestida por una serie de ligamentos y músculos que la rodean.   La rodilla puede efectuar dos tipos de movimientos:  la flexión y la extensión, fundamentales para llevar a cabo procesos como la marcha, la carrera, el salto la bipedestación.  Otro movimiento asociado es el de rotación del fémur sobre la tibia.

La alteración del normal equilibrio de esta articulación origina molestias que indican algún tipo de alteración, la más frecuente es el dolor, que puede ubicarse en puntos específicos o bien sobre toda la articulación de forma difusa.  El dolor suele acompañarse por otros síntomas como los traquidos (ruidos durante el movimiento), inflamación, enrojecimiento rigidez, inestabilidad, tendencia a las caídas y la sensación de bloqueo de la articulación durante el movimiento.  Estas molestias constituyen un motivo importante de consulta al médico y obedecen a causas múltiples que varían con la edad.

En adolescentes y adultos jóvenes las lesiones traumáticas constituyen el principal motivo de las molestias en la rodilla.  Durante caídas y traumatismos directos pueden lesionarse las distintas estructuras que la conforman, dando origen a las tendinitis, lesiones de los tendones que cursan con mucho dolor e inflamación; lesiones de ligamentos caracterizadas por dolor asociado con cierta inestabilidad en la articulación y lesiones de los meniscos en las que resulta característico el bloqueo de la articulación durante el movimiento. Una causa menos frecuente de molestias en la rodilla es el trastorno en la alineación de la rotula, lo cual origina puntos de contacto anómalos que desgastan la articulación dando origen a una enfermedad conocida como Condromalacia Patelar o Condromalacia de la Rótula.

En adultos y ancianos, la principal causa de molestias la constituye enfermedades como la artrosis, entidad producida por el desgaste del cartílago articular, estructura que reviste la superficie sobre la que los huesos se desplazan entre si facilitando su movimiento. En esta enfermedad el dolor se produce principalmente durante el movimiento y se acompaña por cierto grado de rigidez y traquido, agrava con los esfuerzos y suele aliviar con el reposo. Se debe principalmente al sobreuso de la articulación en algunas actividades laborales que requieren mantener posturas sostenidas como el estar agachado, subir y bajar escaleras, así como en personas con sobrepeso y obesidad.  Existen otros tipos de artritis que pueden afectar esta articulación como es el caso de la artritis reumatoides, la artritis por gota, infecciones y enfermedades que alteran el sistema inmunológico como el lupus y la psoriasis.



Consejos práctico para evitar lesiones en las rodillas

En ambos grupos, tanto jóvenes como ancianos, existe una serie de factores que predisponen tanto  a desarrollar lesiones de la rodilla como a agravar las ya existentes, estos pueden ser modificados si se implementan cambios en la forma en que desarrollamos nuestras actividades, con el fin de prevenir la aparición de lesiones.  Entre estos cambios los de mayor impacto son:

Evitar el Sobrepeso y obesidad.  El incremento del peso corporal sobrecarga las rodillas llevando a que deban hacer un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio al estar de pie y durante la marcha.  La Obesidad es el principal factor de riesgo para desarrollar artrosis de la rodilla.

Prepárese para efectuar actividad física.  Entrenar o practicar algún deporte sin calentar y terminar de correr sin estirar contribuyen a lesionar la rodilla, pudiendo lesionar los músculos, ligamentos y tendones que no fueron preparados para la actividad, esto es particularmente frecuente en  corredores y deportistas de fin de semana que son sedentarios en su vida diaria.

Evite las actividades de alto impacto.  Correr o caminar en pendientes, especialmente durante la bajada, así como en superficies no apropiadas (como el asfalto y el cemento) y con calzados no adecuados, condicionan que la articulación de la rodilla absorba el impacto durante los movimientos favoreciendo la lesión de los meniscos y el cartílago articular.

Identifique y trate adecuadamente anormalidades estructurales.  Factores como debilidad de los músculos del muslo (en especial del cuádriceps, músculo localizado en su parte anterior), deformidad de las rodillas (piernas arqueadas o en X) y desigualdad en la longitud de las piernas hacen que el peso se distribuya asimétricamente en ambas rodillas o bien en puntos distintos a los diseñados para tal fin, propiciando la aparición de lesiones.


Cuídese de ejecutar movimientos bruscos. Algunos movimientos, es especial la rotación del tronco estando el pie apoyado en el piso, genera un movimiento de rotación que puede lesionar los ligamentos de la rodilla.