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Los ácidos grasos Omega 3 además de ser buenos para tu corazón, contribuyen a prevenir el daño en las articulaciones.

El paracetamol es al analgésico más seguro

El paracetamol, también conocido como acetaminofén es el analgésico más seguro, te explicamos por qué.

Lesiones por sobreentrenamiento

Llevar al músculo a una situación extrema lejos de fortalecerlo lo lesiona.

Divertículos: Una causa común de dolor en el abdomen

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Día mundial contra el dolor

cada 17 de octubre se celebra el día mundial contra el dolor, ratificando el compromiso de médicos y pacientes a seguir juntos en la lucha por mejorar y recuperar la calidad de vida del paciente con dolor crónico.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Causas de dolor en la rodilla



La articulación de la rodilla es asiento frecuente de problemas dolorosos de intensidad variable que se originan dependiendo de factores asociados como el sexo, la edad, el peso corporal y el tipo de actividad física que se lleva a cabo. 


El dolor en la rodilla es motivo frecuente de consulta médica. Esta es una articulación compleja que consta de elementos rígidos como el hueso, estructuras cartilaginosas como el cartílago articular y los meniscos, una serie de ligamentos intraarticulares llamados ligamentos cruzados, ligamentos de revestimiento, una estructura ósea libre en su parte anterior que es la rótula y el revestimiento muscular. Cualquiera de estas estructuras es susceptible de lesionarse originando diversos tipos de cuadros dolorosos.

Los mecanismos relacionados con la alteración de esta articulación son variables, sin embargo la mayor parte de las lesiones ocurre por dos mecanismos principales: los traumatismos y el deterioro producto del desgaste.

Los traumatismos son frecuentes en edades jóvenes, principalmente por practica deportiva en la que hay riesgo de golpes directos como el fútbol o bien impacto como correr, saltar o bajar pendientes.  Los traumatismos en los adultos mayores ocurren por lo general como consecuencia de caídas por trastornos del equilibrio, pérdida de la sensibilidad propia de enfermedades  como la diabetes o trastornos de la visión.

Los traumatismos se acompañan siempre por dolor muy intenso localizado en el área del impacto directo, por lo general hay ruptura de tejidos profundos que puede originar manchas moradas conocidas como equimosis o colecciones de sangre llamadas hematomas, el dolor se relaciona y limita la movilización, su tendencia es a mejorar con factores como el reposo y la inmovilización.  En estos casos es importante descartar lesiones del hueso como fisuras o fracturas que puedan requerir tratamientos específicos.

Las enfermedades degenerativas tienen  características muy distintas, en este caso el dolor es menos intenso pero constante, con una tendencia a progresar con el paso del tiempo, pudiendo presentarse crisis dolorosas que alternan con períodos de menos dolor. Los problemas degenerativos obedecen a factores como los esfuerzos posturales, traumatismos repetitivos y sobrecarga mecánica producto del sobrepeso y la obesidad (efectos del sobrepeso y la obesidad sobre la articulación de la rodilla). 

Los principales trastornos degenerativos de la articulación de la rodilla son la Artrosis y la Condromalacia de la Rótula, en ambos el dolor se reconoce por tener una relación directa con el movimiento y se acompaña por un característico traquido que muchas veces ademas de sentirse resulta audible.






Existen otras enfermedades capaces de producir dolor en la rodilla, tal es el caso de la artritis séptica que es producto de una infección en la cual el dolor es sumamente intenso se acompaña por inflamación y fiebre, debiendo haber el antecedente de una lesión de la piel de la rodilla o la realización de un procedimiento como una cirugía, una artroscopia o una infiltración.  Otra causa es la Artritis Reumatoide que es una artritis de varias articulaciones en donde el síntoma cardinal es la rigidez matutina que mejora con el movimiento y agrava con el reposo.

El tratamiento de las distintas lesiones dependerá de la causa que le dio origen, sin embargo es importante adoptar medidas preventivas que permitan evitar los traumatismos así como su efecto a largo plazo sobre esta articulación:





sábado, 20 de septiembre de 2014

Fiebre y Dolor: ¿Dengue o Chikungunya?



Los dolores musculares y articulares ocurren con frecuencia durante la fase aguda de infecciones, especialmente las producidas por virus, aunque algunas bacterias que producen infecciones diseminadas también las pueden ocasionar. Es importante reconocer estos cuadros para adoptar las medidas tempranas que permitan que cursen sin complicaciones.


Los virus capaces de producir cuadros caracterizados por fiebre alta ocasionan también molestias a nivel de los músculos y las articulaciones, estas manifestaciones son características de las llamadas Fiebres Hemorrágicas, que son cuadros de gravedad variable muy frecuentes en países tropicales.

Las principales Fiebres Hemorrágicas son el Dengue, la Fiebre Amarilla, el Ebola y el Chikungunya, aunque este último las manifestaciones como sangrado no son tan frecuentes como en los primeros. En Venezuela tenemos además una entidad endémica propia conocida como Fiebre Hemorrágica Venezolana o Fiebre Hemorrágica de Guanarito, que es la región en donde se han producido los casos.

Todas estas enfermedades tienen factores en común y es que son producidas por virus, en el caso del Dengue, Chikungunya y Fiebre Amarilla son transmitidos por la picada de un mosquito Aedes aegypti, conocido como "patas blancas" en nuestro medio, este mosquito al infectarse es capaz de transmitir la enfermedad mientras tenga vida.

Además de la fiebre alta que es un síntoma característico y constante las personas infectadas presentan dolor muscular y articular, esto es debido al proceso de duplicación del virus.  Los virus son microorganismos que no tienen la estructura para replicarse y por tal razón ellos necesitan usar el aparato de replicación del ADN del huésped al que infectan, por ello necesitan entrar a las células.  Una vez que se ha copiado el material genético del virus este se libera de la célula pudiendo romperla, pasa a la sangre y vuelve a invadir otras células para continuar este proceso.  

Clínicamente es muy difícil distinguir entre la infección por Dengue y por Chikungunya, sin embargo el Dengue es menos sintomático, se acompaña por fiebre, dolor detrás de los ojos y dolor en los músculos, mientras que el Chinkungunya demás de la fiebre produce dolor e inflamación de los ojos, nauseas, vómitos y dolor con inflamación en las articulaciones, especialmente las manos, piel y espalda-, a diferencia del Dengue no suele acompañarse por disminución de las plaquetas en sangre y por manifestaciones de tipo sangrados y hemorragias.

¿Qué se debe hacer ante estos síntomas?


Ante un cuadro de fiebre alta con dolor muscular lo primero que hay que hacer es tomar Acetaminofén, en adultos la dosis indicada es 500 mg cada 6 horas, es necesario tener cuidado con este medicamento si existen problemas del hígado.  En ningún caso debe tomarse medicamentos como el Ibuprofeno, Diclofenac o la Aspirina, ya que ellos afectan la función de las plaquetas y aumentan el riesgo de que ocurra una hemorragia.  La fiebre por estos virus suele ser difícil de controlar por lo que se recomienda colocar compresas frías en a frente, axilas, ingle y espalda, así como darse baños con agua templada.  

En los casos de Chikungunya, cuando se han practicado estudios de laboratorio y las plaquetas se encuentran normales pueden emplearse los anti inflamatorios bajo vigilancia médica, para ayudar a desinflamar las articulaciones y controlar el dolor.

La fiebre se acompaña por sudoración importante lo cual favorece la deshidratación, al igual que los vómitos, por lo que desde el inicio de la enfermedad debe procurarse que el paciente tome abundantes líquidos para evitar la deshidratación.

Una medida a implementar además es el control de los mosquitos, la única forma de que podamos evitar el numero de casos es mediante la lucha directa contra los mosquitos. Igualmente hay que proteger de las picaduras no solo a las personas sanas sino también a los enfermos, ya que un mosquito sano que porque a una persona enferma se contamina diseminando la enfermedad.



sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuidado con los analgésicos




Los analgésicos son quizá los medicamentos más ampliamente utilizados, su uso común hace pensar que son medicamentos seguros y carentes de efectos adversos secundarios por lo que un gran número de personas se automedican con ellos. Esto dista mucho de la realidad, además de los conocidos efectos adversos gastrointestinales como es el caso de la gastritis, estos medicamentos conllevan una serie de riesgos cardiovasculares por lo que deberíamos poner una lupa a su uso indiscriminado.


Los analgésicos son medicamentos empleados para el alivio del dolor, estos pertenecen a varios grupos farmacológicos existiendo medicamentos que son analgesicos puros como es el caso del Acetaminofen y la Dipirona, y los analgésicos antiinflamatorios, llamados AINEs, como es el caso del Ibuprofeno, Diclofenac, Ketoprofeno y Meloxicam entre muchos otros. Existe además otro grupo de analgésicos llamados opiodes, estos son medicamentos potentes relacionados con la morfina, su acceso es restringido y se suministra en cantidades exactas bajo estricta prescripción medica por lo que la automedicación con ellos no es posible.

Los analgésicos puros son medicamentos más seguros que los antiinflamatorios, incluso la gran mayoría de las personas alérgicas a los AINEs los toleran bien, llegando a constituir la única herramienta para aliviar este síntoma.  Medicamentos como el Acetaminofen no producen molestias gástricas ni afectan la sangre, sin embargo su uso prolongado y en altas dosis es capaz de producir daño hepático.

Los AINEs son medicamentos capaces de afectar la producción de unas sustancias llamadas prostaglandinas que tienen un efecto protector en la mucosa gástrica, al interferir con estas sustancias los AINEs son capaces de producir trastornos como las gastritis que de persistir en el tiempo puede ocasionar ulceras gástricas que a su vez pueden erosionar vasos sanguíneos produciendo hemorragias capaces de poner en riesgo la vida del paciente.

Otro efecto secundario de los AINEs es su capacidad de afectar la actividad de las plaquetas, estas son células sanguíneas que actúan reparando el daño en los vasos sanguíneos y activando el proceso de coagulación de la sangre, por esta razón estos medicamentos son capaces de producir hemorragias nasales, sangrado en las encías y aumentan la tendencia a la aparición de moretones en la piel aún sin traumatismos. 

Este efecto sobre las plaquetas de los AINEs explica porque no deben ser usados en personas con enfermedades infecciosas por virus tipo Dengue, ya que este virus disminuye el número de plaquetas de forma importante y el uso de AINEs en esta enfermedad hace que las plaquetas existentes sean además ineficientes por lo que ocurren hemorragias que pueden comprometer la vida.

Un tercer efecto de estos medicamentos es su  capacidad de producir alergias, estas se manifiestan con hinchazón en los ojos o la boca, erupción y picazón en el cuerpo, existe un cuadro alérgico que ocurre a nivel del riñón conocido como nefritis intersticial; ante una reacción alérgica debe suspenderse inmediatamente el medicamento y acudir a un centro de salud.

Recomendaciones para hacer un mejor uso de los analgésicos


Queremos compartir con ustedes 7 consejos que les permitirán hacer un mejor uso de los analgésicos





miércoles, 10 de septiembre de 2014

Enfermedades Reumáticas y Riesgo Cardiovascular



Las Enfermedades Reumáticas son un conjunto de trastornos que afectan al aparato locomotor, sin embargo se ha evidenciado que comparte algunos mecanismos similares a los que llevan a que se desarrolle arteriosclerosis, por lo que los enfermos reumáticos además de sus articulaciones, deben cuidar su corazón.


Los pacientes con Enfermedades Reumáticas tienen de 2 a 3 veces más riesgo de padecer trastornos cardiovasculares como infartos cardíacos o accidentes cerebrovasculares que la población general, especialmente en el caso de la Artritis Reumatoidea y el Lupus que se encuentren activos y sin tratamiento.

Estudios han demostrado que los procesos inflamatorios que producen lesión en las estructuras que forman la articulación en las personas con enfermedades reumáticas son similares a los que producen arterioesclerosis en las arterias, los pacientes reumáticos tienen además valores de colesterol con perfil aterogénico, esto corresponde a niveles de Triglicéridos y LDL (colesterol malo) elevados y niveles de HDL (colesterol bueno) disminuidos. Esto se ve agravado por el hecho de que en estos casos las partículas de HDL pierden su papel protector.

Estos cambios químicos en la sangre se traducen en el hecho de que las personas con enfermedades reumáticas desarrollarán arterioesclerosis de forma más temprana que la población general aun en ausencia de factores de riesgo como la obesidad, el tabaquismo y la diabetes.

Esto se ve favorecido por el hecho de que los enfermos reumáticos suelen ser sedentarios y tienen además poca resistencia a la actividad física por  su misma condición de dolor e inflamación articular.

Otro factor relacionado con el riesgo cardiovascular es la obesidad que en el enfermo reumático obedece a dos causas principales por un lado tenemos el sedentarismo y la falta de actividad física y por el otro el hecho de que la obesidad puede originarse e incluso a agravarse como efecto secundario de medicamentos prescritos para el tratamiento de las enfermedades reumáticas como es el caso de los esteroides.  Ambos factores se asocian además con un mayor riesgo de desarrollar Hipertensión Arterial.

Por esta razón en las personas con enfermedades reumáticas el control médico además de evaluar la efectividad del tratamiento y sus posibles efectos secundarios debe dirigirse a la identificación oportuna de otros factores de riesgos cardiovasculares presentes como es el caso de niveles elevados de colesterol y triglicéridos en sangre, hipertensión arterial y diabetes, condiciones que deben ser identificadas y tratadas oportunamente.



Consejos prácticos para disminuir el riesgo cardiovascular 


  • Mantener en lo posible un estilo de vida saludable.
  • Aliméntese de forma sana y evite los alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas.
  • Consuma alimentos fuentes de ácidos grasos Omega 3 como los pescados y los frutos secos, o bien consulte a su medico sobre la posibilidad de usar un suplemento.
  • Practique algún tipo de actividad física a tolerancia, evite el impacto.
  • Converse con su médico sobre la frecuencia con la que deberían hacer los controles de laboratorio que además de los propios para hacer el seguimiento de la enfermedad reumática deberían incluir un perfil lipídico.
  • Mida regularmente sus niveles de presión arterial.
  • Evite el cigarrillo.





sábado, 6 de septiembre de 2014

Sindrome miofascial


El dolor muscular puede presentarse tras esfuerzos o traumatismos, resolviéndose al cabo de pocos días con medidas como el reposo, analgésicos y suspender la actividad desencadenante.  En algunos pacientes este dolor se perpetúa en el tiempo llegando incluso a afectar su vida diaria, si usted se identifica con esta situación probablemente este padeciendo un Sindrome Miofascial.


El síndrome miofascial es un trastorno muscular en el que hay tensión y dolor en uno o mas músculos, incluso en una región completa como la región cervical, lumbar o el cuello con limitación para la movilización por la importante contractura que acompaña al dolor.  Lo característico es que es posible palpar nudos y bandas en la masa muscular con la característica muy particular de que al hacer presión en ellos el dolor no se queda solo en el punto sino que corre o irradia a un sitio distante.

Es muy común que al presionar sobre el musculo trapecio en la parte alta de la espalda el dolor "corra" hacia la base del cuello o hacia los hombros, en el caso de nudos en el cuello es posible que estos corran hacia la espalda pudiendo incluso llegar a la región lumbar o bien se irradien hacia la parte alta del cráneo y la frente.

Este nudo, conocido como punto gatillo, suele encontrarse dentro de una banda de mayor consistencia que corresponde a un área de contracción anormal de la fibra muscular lo que además de producir dolor es el responsable de la limitación para la movilización a ese nivel.

En el sindrome miofascial también es característico encontrar trastornos asociados como el cansancio y el insomnio que agravan aun más la situación llevando al paciente a un estado de ansiedad y depresión.

La importancia de identificar correctamente esta enfermedad es que de no ser tratada adecuadamente puede volverse crónica, lo cual resulta incapacitante para quien la padece.

¿Cuál es su causa?


Este trastorno es producido por los esfuerzos al mantener posturas inadecuadas por largos periodos de tiempo, movimientos bruscos, microtraumatismos, falta de actividad física, déficit de algunas vitaminas e incluso pueden presentarse a consecuencia de situaciones como el insomnio, de hecho en nuestra experiencia un paciente con dolor muscular por esta u otra causa que no duerme bien no logrará su alivio completo hasta que primero no se le corrija el trastorno del sueño.

Todas estas condiciones serán capaces de alterar la liberación y eliminación de un neurotransmisor encargado de regular la actividad muscular conocido como Acetilcolina cuyas concentraciones se encuentran aumentadas en la unión neuromuscular de estos pacientes, esta sustancia afecta el flujo sanguíneo local disminuyendo el aporte de oxigeno y sustancias necesarias para la relajación muscular lo que produce una falta de energía y debilidad a ese nivel, igualmente la alteración de este neurotransmisor desencadena la producción de sustancias inflamatorias capaces de activar receptores del dolor produciendo la señal dolorosa.

¿Cómo se diagnostica?


El diagnostico de esta condición es eminentemente clínico, ya que no produce ninguna alteración ni en los estudios de laboratorio ni en las imágenes como radiografías y resonancias.  Es importante diferenciarlo de enfermedades que se acompañan por síntomas similares como es el caso de la Fibromialgia, de hecho hoy en día muchos síndromes miofasciales son diagnosticados como formas localizadas de Fibromialgia erróneamente.