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jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Sientes un traquido al mover la cabeza? Cuidado, tu columna cervical pudiera estar lesionada

El traquido es una sensación de chasquido que se presenta cuando una articulación efectúa algún tipo de movimiento.  Muchas veces no solo es perceptible, sino además audible, pudiendo ser señal de algunas lesiones ubicadas en la columna cervical.


Los huesos se encuentran revestidos por un tejido especial conocido como cartílago en los sitios en los que se unen o articular con otros huesos. Este cartílago cumple una importante función, al brindar una superficie lisa que facilita el desplazamiento de los huesos lo cual lleva a que finalmente ocurra el movimiento.

Cuando este tejido se lesiona, su afectación se manifiesta como erosiones, lo cual hace que su superficie se torne rugosa añadiendo fricción al movimiento, lo que se percibe inicialmente como una sensación de “tener arena en el cuello” que progresa a la aparición del traquido.

¿Por qué ocurre la lesión del cartílago articular?


El cartílago es un tejido vulnerable a la sobrecarga mecánica que es resultado de la adopción de posturas sostenidas por largos periodos de tiempo, lo que es cada vez más frecuente cuando se llevan  a cabo actividades laborales que ameriten del uso del ordenador, tabletas o teléfonos inteligentes.

Otra condición relacionada con el desarrollo de lesiones del cartílago es la práctica de actividades deportivas con impacto, tales como correr y rodar bicicleta.  Si bien este tipo de actividades afectan con mayor frecuencia a la columna lumbar, son capaces de agravar trastornos de segmentos superiores de la columna vertebral como es el caso de la columna cervical.

 

El traquido articular es una señal temprana de enfermedades como la Artrosis


La lesión del cartílago es el mecanismo que lleva al desarrollo de la Artrosis, principal trastorno degenerativo del aparato locomotor que llega a afectar a más del 80% de las personas mayores de 70 años.

Podemos decir entonces que el traquido es una señal temprana de artrosis, si este no es tomado en cuenta o no se llevan a cabo las intervenciones necesarias para detener el progreso del desgaste articular se asociaran nuevos síntomas como el dolor de la articulación con el movimiento y la deformidad producto de la degeneración de la articulación, por suerte esta nunca es tan incapacitante como la deformidad asociada a otras enfermedades reumáticas, en especial la artritis reumatoidea.

La presencia de traquido amerita llevar a cabo evaluaciones médicas pertinentes para evaluar el estado de las articulaciones entre las vértebras, con la finalidad de iniciar un tratamiento temprano y evitar el progreso hacia una artrosis.


Muchas veces la corrección de las malas posturas junto con la adopción de las pausas activas es suficiente para detener esta molestia, en algunos casos puede ser necesario llevar a cabo tratamientos como la fisioterapia con lo que suele mejorar mucho esta condición.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Espodiloartrosis



Al hablar de articulaciones solemos pensar en los hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas, tobillos y las pequeñas articulaciones de los dedos, sin embargo, existen un grupo importante de articulaciones que no siempre se tienen presentes como es el caso de las articulaciones entre las vértebras de la columna vertebral.


Las uniones entre las vertebras se llaman articulaciones fascetarias y son asiento de las mismas enfermedades que afectan a las demás articulaciones, especialmente aquellas relacionadas con los esfuerzos posturales y las lesiones por sobreuso como es el caso de la Artrosis, enfermedad degenerativa de los cartílagos que recubren la articulación que cuando se localiza a nivel de las articulaciones entre las vértebras recibe el nombre de  Espondilosis o Espondiloartrosis.

La espondiloartrosis es una enfermedad que se desarrolla lentamente con el paso de los años, puede permanecer asintomática por un largo período de tiempo hasta que sobreviene un traumatismo o alcanza un grado de avance que afecta a estructuras vecinas, como la médula espinal o las raíces nerviosas, produciendo síntomas como el dolor que hace que la persona acuda al médico.

En sus fases iniciales la espondiloartrosis se acompaña por dolor leve a moderado a nivel de la columna cervical o lumbar con los movimientos, este puede acompañarse además por rigidez a predominio en la mañana o tras un período de inmovilidad o reposo.  Estas molestias ocurren como consecuencia de la afectación de las articulaciones entre las vertebras, son más comunes en los segmentos que poseen mayor movilidad como son en el cuello y en la parte baja de la espalda, la región dorsal también puede encontrarse comprometida sin embargo a ese nivel se presentan menos síntomas por su menor capacidad de movimiento en relación con los demás segmentos.

En estadios más avanzados ocurre el desgaste de los discos intervertebrales lo cual lleva a la disminución del espacio entre las vértebras, esto compromete la capacidad de absorber el impacto originando microfracturas en los cuerpos vertebrales lo cual produce una irregularidad en su contorno caracterizada por la formación de proyecciones de hueso con forma de picos de loro conocidos como osteofitos, en grados avanzados de la enfermedad los osteofitos de una vértebra pueden alcanzar y fusionarse con los osteofitos de una vértebra contigua ocasionando puentes óseos llamados sindesmofitos, estos impiden la movilización entre las vértebras lo cual limita los rangos de movimiento.

El daño asociado de los discos intervertebrales hace que las vertebras disminuyan el espacio entre sí lo cual estrecha los orificios por donde las raíces nerviosas que se originan en la médula espinal emergen de la columna, esta disminución del diámetro de los orificios afecta el normal funcionamiento de los nervios raquídeos, esto se traduce por síntomas como el dolor que cambia de patrón a una sensación más intensa que se acompaña por molestias como calambres, hormigueo, entumecimiento y pérdida de la fuerza que se localiza en la columna y se irradia hacia los hombros y los brazos en la espondilosis cervical, así como hacia los glúteos y las piernas en la espondilosis lumbar.

Los principales factores involucrados en el desarrollo de la espondiloartrosis son la adopción de posturas sostenidas, especialmente cuando estas son inadecuadas, al llevar a cabo las distintas actividades diarias tanto de tipo laboral, domestico o recreativas. En el caso de la espondilosis lumbar también se relaciona con los esfuerzos y factores como el sobrepeso y la obesidad así como la ejecución de practicas deportivas con impacto como ocurre al trotar, correr o practicar deportes con salto.