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Día mundial contra el dolor

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domingo, 26 de octubre de 2014

La Gota: una de las formas de artritis más dolorosas




La Gota es una de las enfermedades reumáticas más antiguas de las que se tiene referencia, era conocida como la enfermedad de los reyes ya que era padecida por miembros de la realeza y la nobleza, individuos en los que los excesos en la alimentación y en la ingesta de alcohol eran comunes. Hoy en día el interés en la adopción de hábitos saludables de alimentación ha contribuido a disminuir su aparición y su progreso a la deformidad y la incapacidad con las que se asocia.



La Gota es una enfermedad que se acompaña por artritis, se produce por el aumento en los niveles de Ácido Úrico en sangre lo cual hace que se deposite en las articulaciones en forma de cristales dando origen a una inflamación conocida como Artritis Gotosa, esta es una forme de artritis que se presenta en forma de brotes o crisis separadas por periodos en el que no hay molestias, suele ser más frecuente en los hombres que en las mujeres, especialmente aquellos que presentan sobrepeso u obesidad.

El Ácido úrico se produce en el organismo al metabolizar unas sustancias conocidas como purinas que se encuentran presentes en algunos alimentos como las carnes, los mariscos, los champiñones y productos como el hígado, las anchoas, las sardinas y sus derivados.


Cuando los niveles de ácido úrico se elevan súbitamente por una ingesta copiosa de alguno de estos alimentos, ocurre un brote o crisis de gota que puede desarrollarse en pocas horas, por ello la crisis suelen ser predominantemente durante la noche, esta se caracteriza por dolor muy intenso acompañado por aumento de volumen o hinchazón y color rojizo de la articulación afectada. La Gota afecta a una o pocas articulaciones por vez, especialmente la articulación del dedo gordo del pie, tomando en este caso el nombre de Podagra.


Además del primer dedo del pie la Gota puede presentarse en otras articulaciones como los tobillos, las rodillas y los codos.  Las crisis alcanzan un máximo de intensidad y luego remiten, pero cada episodio va dejando secuelas que a la larga llevaran a la destrucción y deformación de  la articulación afectada, lo cual compromete su función y la incapacita.

Además de las articulaciones, los cristales de ácido úrico pueden depositarse también a nivel de la piel, en el tejido subcutáneo y a nivel del pabellón de las orejas, originando unas prominencias o nódulos conocidos como tofos. Otra localización frecuente de depósito de cristales es a nivel de los riñones lo cual se relaciona con el desarrollo de  cálculos renales que pueden comprometer el flujo de la orina llevando finalmente al desarrollo de una falla renal.


Tratamiento y prevención de la Gota


Los niveles elevados de ácido úrico en sangre es una condición conocida como Hiperuricemia, esta puede ser tratada con medicamentos, sin embargo la medida más eficaz es la prevención con la adopción de hábitos más saludables basados en la disminución del consumo de alimentos ricos en purinas y de las bebidas alcohólicas. 

Hoy en día la hiperuricemia es una manifestación de una entidad más compleja conocida como Síndrome Metabólico, el cual relaciona la aparición de este trastorno con niveles elevados de triglicéridos, glicemia e insulina, todo ello como parte del camino al desarrollo de la Diabetes.


Para prevenir esta enfermedad es necesario evitar el consumo de alimentos como:


  • Carnes tanto rojas como blancas.
  • Dervados de la carne como vísceras y embutidos.
  • Pescados como las sardinas, atún, bacalao, pargo y anchoas, 
  • Mariscos.
  • Vegetales como espinacas, esparragos, guisantes y coliflor.
  • Granos como caraotas y lentejas.
  • Bebidas alcohólicas especialmente la cerveza.





miércoles, 22 de octubre de 2014

La Osteoporosis no duele



La Osteoporosis es un trastorno que disminuye el contenido mineral de calcio en los huesos debilitándolos, esto hace que sean menos resistentes y haya un mayor riesgo de romperse o fracturarse ante un traumatismo mínimo, sin embargo, y a pesar de la creencia general, la Osteoporosis no produce dolor ni ninguna otra molestia.


La fuerza o resistencia de los huesos se debe en gran parte a su contenido de minerales, principalmente el calcio, este hace que el esqueleto sea una estructura de gran dureza y resistencia que ayude a dar soporte y protección a las demás estructuras del organismo. 

El hueso es un tejido vivo que se encuentra en un constante recambio, continuamente ocurre la salida y entrada de minerales a los huesos, este proceso se encuentra regulado por una hormona llamada Parathormona que se produce en unas glándulas que se ubican justo por detrás de la glándula tiroides y que se llaman Paratiroides. La Parathormona tiene como función regular los niveles de calcio en la sangre para lo cual es capaz de estimular el proceso de remodelación de los huesos, aumenta la absorción del calcio a nivel del intestino, disminuye la eliminación de calcio por la orina y es capaz ademas de activar a la Vitamina D producida a nivel de la piel por estimulación solar para que esta cumpla su función de calcificar el hueso.

Este proceso de remodelación comienza a disminuir a partir de los treinta años por lo que la masa del hueso va descendiendo progresivamente hasta llegar a un punto crítico en el cual aumenta el riesgo de que ocurra una fractura lo cual define lo que se conoce como Osteoporosis.

Dado que esta enfermedad no produce síntomas la única forma de diagnosticarla es buscándola, en este sentido el estudio complementario empleado a tal fin es la Densitometría ósea, este es un estudio radiológico, no invasivo que permite medir la densidad de los huesos.  Los valores obtenidos se reportan como dos valores, de ellos el T Score es el que nos permite definir el resultado y establecer si el paciente tiene una masa mineral osea normal, tiene osteoporosis y tiene una condición previa a la osteoporosis llamada Osteopenia.

Muchos pacientes tienen la inquietud y piensan que tienen osteoporosis al sentir dolor en su columna, los hombros o en las caderas, sin embargo este es un mito, la osteoporosis no duele, es completamente asintomática, cuando ocurre dolor en una persona con osteoporosis es porque esta ha sufrido una fractura y es esta última la causa del dolor.  Los principales focos de fractura en personas con osteoporosis son  la muñeca, las vertebras de la columna y el cuello del fémur.

Muchas veces el dolor en estas localizaciones en personas con osteoporosis sin fractura puede ser debido a otra enfermedad que también es frecuente en el adulto mayor y puede presentarse en forma simultanea como lo es la Artrosis.  A diferencia de la osteoporosis que solo afecta al hueso, la artrosis afecta al cartílago de la articulación por lo que son dos condiciones completamente distintas.

Las fracturas por osteoporosis ocurren ante traumatismos mínimos, no necesariamente debe producirse un gran golpe para que ocurran.  Una de las principales localizaciones de las fracturas osteoporoticas es en la columna vertebral, en este tipo de fractura las vertebras colapsan aplastándose lo cual puede comprimir las raíces nerviosas en columna produciendo un tipo característico de dolor conocido como dolor neuropático así como la deformidad de la espalda con forma de joroba.



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¿Qué es la Osteoporosis y por qué se produce?  Ver artículo


Mitos y realidades sobre la Osteoporosis Ver artículo


sábado, 18 de octubre de 2014

¿Cuál es la diferencia entre una radiografía y una resonancia magnética?



Muchas veces el médico necesita corroborar mejor un diagnóstico o definir el grado de lesión producido por una enfermedad, para ello son de utilidad los estudios de imagen.  Si bien existe una gran variedad de ellos a nivel músculo esquelético, los dos más empleados son la radiografía simple y la resonancia magnética, cada uno tiene sus indicaciones precisas, incluso en muchos casos es necesario practicar ambos.


Antiguamente los médicos basaban sus diagnósticos en un minucioso interrogatorio complementado con un exhaustivo examen físico, ya que eran las únicas formas de hallar pistas que facilitara llegar al diagnostico de la enfermedad que originaba los síntomas que motivaban al paciente a consultar.

Hoy en día los médicos contamos con una gran variedad de estudios complementarios que permiten evaluar mejor una estructura, un órgano o un sistema tanto del punto de vista de su anatomía como de su funcionamiento.  En ta sentido los estudios de imagen y de laboratorio permiten evidenciar lo que nuestros ojos, manos y oídos no pueden percibir.

Al momento de evaluar una estructura del aparato locomotor las pruebas de imagen son grandes aliadas.  Si bien el examen físico brinda mucha información los estudios de imagen permiten observar mejor el impacto de una enfermedad sobre una estructura, incluso los patrones de las lesiones encontradas pueden orientar mejor hacia la posible causa de la enfermedad.

Las imágenes más utilizadas para la evaluación del aparato musculo esquelético son la radiografía simple y la resonancia magnética nuclear, cada una de ellas tiene sus indicaciones precisas, incluso en un mismo paciente puede ser necesario solicitar ambos estudios para tener un mejor panorama y poder establecer un mejor diagnóstico en cuanto a la enfermedad de base, su grado de afectación y su pronóstico, es decir, cual va a ser su evolución y que conductas futuras se deberán implementar; un ejemplo claro de esto es la necesidad de determinar cuando una determinada fractura puede ser tratada con una inmovilización con un yeso o cuando debe ser tratada con una cirugía.

La radiografía o Rayos X fue el primer estudio de imagen disponible para evaluar mejor a los pacientes, la primera radiografía fue obtenida por Röntgen en 1895, lo que le llevo a ganar el primer Premio Nobel en Física en 1901, sin embargo hoy en día, mas de 100 años después, sigue siendo el estudio de imagen más solicitado por los médicos.

La radiografía se obtiene al someter al paciente a radiaciones electromagnéticas, con lo cual se obtiene una imagen que varia en una escala de grises en la cual los elementos más densos como los huesos obtienen un color blanco, en la medida que disminuye la densidad producen tonalidades mas grises hasta que en el caso del aire se muestra con un color gris oscuro o negro.

A nivel musculo esquelético la principal indicación para practicar una radiografía es para visualizar los huesos, esta es la mejor imagen para identificar lesiones oseas como las fracturas y las fisuras, así como los cambios que ocurren en los diversos procesos degenerativos como la artrosis en la que se ponen en evidencia disminución de los espacios entre los huesos lo cual es un signo indirecto de lesión del cartílago, también muestra la presencia de osteofitos que son proyecciones en los extremos de los huesos en forma de pico de loro muy características de la artrosis, la radiografía también permite identificar los problemas de alineación de la columna como ocurre en la escoliosis y en las listesis al tiempo que pone en evidencia calcificaciones anómalas en cualquier tejido.

En el caso de la Resonancia Magnetica, este estudio es de mucha mayor definición y es de gran utilidad para visualizar los tejidos blandos como los ligamentos, tendones, meniscos, músculoscartílagos y discos interverterbrales.  Este estudio es de gran utilidad cuando se quiere descartar la presencia de lesiones como las hernias discales, lesiones o rupturas de ligamentos, músculos o tendones, o también al descartar lesiones a otros órganos o estructuras como es el caso del compromiso de raíces nerviosas o de la médula espinal en personas con hernias discales.

En ocasiones cuando se requiere una mejor visualización de algunas lesiones es de utilidad emplear un medio de contraste al practicar la resonancia magnética, esto es especialmente útil al descartar lesiones como los tumores o el cáncer.


miércoles, 1 de octubre de 2014

7 Medidas no farmacológicas para afrontar el dolor crónico



El dolor crónico es una molestia capaz de perturbar a quien lo padece, muchas veces la actitud y el humor son cambiantes, hay días buenos y días malos, sin embargo con frecuencia es necesario tomar acciones que le den una mano al tratamiento farmacológico para poder afrontarlo.


El objetivo fundamental del tratamiento del paciente con enfermedades dolorosas crónicas es precisamente aliviar o eliminar el dolor, este es sin duda uno de los aspectos claves relacionados con la mejora en la calidad de vida de estos pacientes.

Si bien el tratamiento médico farmacológico en conjunto con terapias y distintos procedimientos de la terapia del dolor son los elementos clave, los pacientes también pueden y deben poner en práctica una serie de medidas que ayudarán a que estos tratamientos sean más efectivos e incluso contribuirán a disminuir las molestias cuando se presentan situaciones de crisis o agravación.  En tal sentido le presentamos siete medidas no farmacológicas a implementar para ayudar a aliviar el dolor.


1. Entienda el propósito del dolor

Si bien el dolor siempre es visto como algo malo, debemos entender que su propósito es alertar o alarmar sobre algo que no está bien. El dolor se origina por señales que provienen del cerebro en respuesta a la información que éste recibe, de esta manera el dolor es una forma en la que nuestro cerebro nos manifiesta que debemos estar alerta y que hay algo que tenemos que cambiar. Esto es completamente cierto en el caso del dolor agudo, sin embargo en el caso del dolor crónico este mecanismo se altera y se generan señales para alertar de un daño que ya no existe como ocurre en enfermedades articulares como la artritis y la fibromialgia. Los pacientes con dolor crónico deben prestar atención a la reagudización de los síntomas o bien al cambio del patrón del dolor que pueden relacionarse con situaciones nuevas a tener en cuenta, como el caso de una mala postura, de un esfuerzo o de una nueva lesión.

2. Cambie su actitud

Una estrategia muy útil es cambiar la forma en la que vemos el dolor, sí tenemos programado que el dolor es algo malo y desagradable cada vez que tengamos esta molestia desarrollaremos emociones negativas que sólo empeorará las cosas. Una técnica de gran ayuda es ver al dolor como un mensajero, imaginarlo con un color intenso y brillante, e ir viéndolo progresivamente más pequeño, menos intenso y menos brillante hasta que visualmente lo hagamos desaparecer, esta técnica es de gran utilidad en casos de crisis o el del dolor intenso. Si cada vez que aumenta el dolor ponemos en práctica esta visualización lograremos mantener la calma y hacerlo más manejable.

3.  No permita que el dolor controle su vida

Tener una enfermedad dolorosa seguramente ameritará hacer algunos cambios en la forma de llevar a cabo sus distintas actividades pero de ninguna manera constituye un factor para dejar de lado su vida. Sea positivo y plantee se metas realistas, busque otras formas de llevar a cabo sus actividades diarias y cumplir con sus distintas labores intercalando espacios para descansar, para distraerse y para relajarse. Integre actividades de tipo terapéutico como el ejercicio, las terapias y la visita al médico como parte de su rutina y sea siempre constante, simplemente usted debe hacer las cosas de una manera diferente lo cual no quiere decir que sea una persona inútil o que esté incapacitada.

4. Sea positivo y ponga en práctica la automotivación

Llene su día a día de mensajes positivos para usted mismo, cambie cada pensamiento negativo por uno positivo, busque siempre el mejor lado de las cosas y procure mantener la moral en alto en todo momento. Siempre será más fácil quejarse y lamentarse de sí mismo, pero esto no lo llevará a nada, en vez de lamentarse porque está cansado y no quiere hacer ejercicio piense que dedicar un pequeño lapso de tiempo al entrenamiento le hará sentirse mejor y seguramente le ayudará a conciliar el sueño más rápidamente.

5. Mejore su estilo de vida

Muchas veces para lograr un mayor alivio es necesario hacer cambios como mejorar la alimentación, disminuir el consumo de alimentos capaces de originar proceso inflamatorios, disminuir el peso, hacer ejercicio para lograr una mejor masa muscular y por ende brindar una mayor protección y estabilidad a la articulaciones, dejar de fumar y tomar alcohol, así como ser constante y responsable con los tratamientos y los medicamentos. Piense que todo esto factores tienen una gran importancia en su recuperación así que incorporelos como parte de su vida.

6. Utilice medios físicos

Medidas como aplicar frío o calor, hacer masaje local, estirar, utilizar estimulación eléctrica local o usar medicamentos tópicos son de gran ayuda en los días malos, converse con su médico sobre como debe manejar herramientas ante una crisis dolorosa e inclúyalos como parte de su rutina habitual.

7. Adopte medidas el cuidado articular


Una persona con dolor crónico debe tener siempre en cuenta que hay que utilizar sus músculos y articulaciones de forma prudente, en necesario llevar a cabo las tareas diarias de forma tal que se disminuya el impacto, la tensión y el esfuerzo sobre las articulaciones especialmente las que se encuentran inflamadas o están dolorosas. Aprenda cómo llevar a cabo las distintas actividades diarias de forma tal que no le produzcan más lesiones que se sumen a las existentes, utilice dispositivos de ayuda como los dispositivos para abrir envases, camisas con cierres en la parte delantera que le eviten tener que elevar los hombros, dispositivos para caminar como los bastones, férulas para inmovilizar las articulaciones dolorosas, fajas, rodilleras, etcétera. Manténgase movimiento evite permanecer en una postura por mucho tiempo, lleve a cabo sus actividades diarias de forma tal que alterne con períodos para el descanso, pida ayuda cuando sea necesario y recuerde que si al hacer algo siente dolor debe suspenderlo o cambiar la forma en que lo está haciendo.